La primera dama de Francia, Carla Bruni-Sarkozy, ha sabido combinar perfectamente su guardarropa con sus roles de top model, cantante alternativa y primera dama. (Foto: EFE/Andrea Merola)
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La Primera Dama de Francia compagina looks distintos dependiendo de sus actividades.

Top model, cantante alternativa y Primera Dama de Francia. Si alguien tuviera que desempeñar esas funciones, seguramente tendría problemas para armar su guardarropa. Sin embargo, Carla Bruni ha sabido compaginar con maestría estas facetas de su vida, siempre luciendo bella y diferente.

Como modelo en los 90, solía optar por prendas de diseñadores internacionales que eran sus amigos y que le regalaban costosos vestuarios. Era una chica moderna que se atrevía con looks sensuales, transparencias y mucho maquillaje, pero también con jeans y blusas folclóricas y que además no tenía miedo de mostrar su cuerpo.

Sus marcas eran Givenchy, Hervé Léger, Chanel y mezclaba con firmas más jóvenes, como Comme des Garçons.

Como cantante, ha apostado por un look folk con toques étnicos, basado en sencillos atuendos en negro, sobre todo trajes estrechos, chalecos a raya de gis, playeras y jeans desgastados, suéteres tejidos grandes y sandalias bajas de piel. Su pelo lacio y actitud se basan en el look de un ícono de la moda, la actriz de los años 70 Jane Birkin.

Como Primera Dama, Carla sorprendió al mundo cuando, asesorada por su gran amigo John Galliano, director creativo de Christian Dior, impuso estilo con vestidos sueltos tipo Jackie Kennedy, abrigos sastreados con toques militares, trajes sastre con pequeños cinturones, guantes y sombrero, trajes negros de escotes asimétricos y capas de gasa para la noche.

Una imagen muy sobria e informal que ha lucido en sus viajes a Gran Bretaña e Israel, que tiene como paleta de colores el negro, el gris, el azul intenso y el morado y que algunos críticos de moda han calificado como "un disfraz".