Baxter, un shepherd australiano que le tiene miedo a los truenos. (Foto: Sharon Theimer/AP)
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Entre las teorías predominantes: algunos perros están predispuestos genéticamente; otros le toman miedo a las tormentas tras sufrir una mala experiencia o ver una persona o animal que se pone ansioso durante un temporal. Algunos pueden sufrir de ansiedad en otras situaciones, como por ejemplo si se quedan solos; muchos perros le toman miedo a otros elementos de una tormenta, como la lluvia y el viento; hay quienes son sensibles a los ruidos repentinos; no faltan quienes le temen a los truenos pero no a otros sonidos.

El miedo a los truenos generalmente se manifiesta después de los cuatro o cinco años, de acuerdo con la doctora Victoria Lea Voith, profesora de comportamiento animal en la facultad de veterinaria de la Western University of Health Sciences de Pomona, California.

“La fobia no se hace presente hasta que el perro entra en años”, dijo Voith.

La intensidad del miedo puede variar. Algunos se muestran moderadamente ansiosos. Otros tiemblan y jadean, llegando a un estado casi catatónico. En los casos más severos, el perro puede lastimarse al atravesar ventanales o corriendo hacia el tráfico en medio de una tormenta.

“Sienten un ruido que se les viene por todos lados. Es una experiencia aterradora para muchos animales sensibles”, expresó Michael Fox, veterinario de Mineápolis que escribe una columna llamada “Animal Doctor”.

Fox dice que uno puede tratar de insensibilizar al animal haciendo sonar un CD o una cinta con sonidos de una tormenta durante un minuto y apagando el aparato cuando el perro se altera. Se espera que el animal se calme, y se hace sonar nuevamente la música por un breve lapso. Se repite la operación unas cinco veces, con intervalos de unos diez minutos, durante cuatro o cinco días. Se deja pasar unas dos semanas y se hace una sesión similar.