¿Realmente necesitas tres peladores de vegetales o todos esos contenedores de plástico? No lo dudes... ha llegado el momento de deshacerte de todos los utensilios que no utilizas. Regálaselos a tus amigos, aprovéchalos para los departamentos de tus hijos o compártelos con esa pareja de vecinos recién casados. ¡No imaginas la cantidad de espacio extra del que dispondrás!

Empecemos por los gabinetes. ¿El secreto? Rentabilizar al máximo su espacio interior. Así conseguirás que las superficies de trabajo se mantengan libres y además, resulten más prácticas y fáciles de limpiar.

Llegado el momento de ordenar, agrupa en un mismo gabinete todo aquello que utilices para realizar una misma actividad. Pon juntas, por ejemplo, todas las cosas que utilices para el desayuno, los utensilios de repostería, las bandejas y moldes para horno o la vajilla, vasos y enseres para la mesa. Verás que sencillo resulta volver a colocar todo en su sitio, cada vez que vacíes el lavavajillas.

Si tienes un pequeño espacio para pantry o despensa, sácale más partido colocando estantes en toda su superficie. Los más altos son perfectos para mantener los productos de limpieza alejados de los niños. También, para ordenar los utensilios que solo uses esporádicamente. Los inferiores, te servirán para almacenar botellas o cosas de mucho peso o volumen.

Recuerda renovar frecuentemente los productos almacenados y colocar los comprados con anterioridad al frente de las estanterías. Imprescindible hacerte con un carrito auxiliar con diferentes estantes... ¡son ideales para almacenar cebollas, ajos, limones o papas...! Acuérdate también de utilizar las puertas para colgar pequeñas estanterías ya que resultan muy convenientes para colocar latas, salsas o botes de conserva.

Por último, no te olvides del refrigerador. Una buena organización puede duplicar su capacidad. Equípalo con dispensadores para las latas de refrescos y cestas metálicas o bandejas rodantes para salsas y condimentos.