La sofisticación se viste con estos colores que provocan que la primavera entre en casa. Los rosas palo crean habitaciones delicadas mientras que el ciclamen o la sandía añaden emoción e impacto.

Las tonalidades más rojizas casan bien con los tonos tierras y resultan ser una elección valiente y atrevida, llena de vida y de pasión. Resulta básico que de su uso no creemos un lugar demasiado estridente si no un hogar habitable.

Los tonos tierra y especias característicos y definidos por Hopper como el chocolate, el cacahuate, la miel, la mostaza o la canela, entre otros son fáciles de utilizar en decoración, quizá por eso debemos huir de crear ambientes sosos y carentes de personalidad.

Los más claros de la gama son los clásicos del confort como el camel o el topo mientras que del caramelo al chocolate son más intensos y envolventes. Los marrones están de moda, resultan elegantes y bien elegidos resultan originales, así lo destaca Stephanie Hoppen en su libro El color de tu casa.