La jornada de Difuntos tiene en México un cariz de fiesta. (FOTO: EFE)
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A diferencia de Europa, la jornada de Difuntos tiene en México un cariz de fiesta, además de visitar las tumbas de los seres queridos fallecidos, se canta, se come y se bebe, y se celebra su recuerdo.

México se cubre de calacas, popularizados por el grabador José Guadalupe Posada (1852-1913), que ofrecen una visión menos dramática de "La Catrina" o "La Flaca", nombres que se dan a la muerte.

Es tradicional que se coloquen ofrendas en las casas y en muchas instituciones, que a veces adquieren una dimensión espectacular. Los altares de muertos recuerdan, entre ofrecimientos y fotografías, a los seres queridos.

Según una encuesta reciente, el 83% de los mexicanos prefiere celebrar esta tradición propia frente al 6% que se ve más atraído por la anglosajona Halloween y sus disfraces de monstruos.