Abraham Dueñas, frente a su Café Catedral, en el barrio latinos de La Villita de Chicago.[Fotos: EFE]
1/4

CHICAGO, Illinois.— Los barrios hispanos de Chicago como Pilsen y La Villita ofrecen una atractiva oferta cultural y gastronómica en acogedores cafés, que cada vez se ven más en la ciudad.

Pilsen y La Villita tienen lugares que se prestan para que el público disfrute de un espacio de ocio donde además de comida y café también hay cultura.

Una de las joyas de Pilsen es el Jumping Bean Café, fundado en 1994 por Eleazar Delgado, un inmigrante de Monterrey (México). Ubicado sobre la Calle 18, este café es un punto de encuentro para artistas, pintores, estudiantes universitarios y activistas hispanos.

El local, que fue antes un peluquería, está repleto de fotos de Emiliano Zapata y Pancho Villa y se especializa en vender café y té pero también ofrece a sus clientes sandwiches y postres.

"Viene un poco de todo tipo de gente", dijo Susana Avitia, quien trabaja hace ocho años en el café.

"Vienen estudiantes, gente de la comunidad, jóvenes, parejas, de todo", añadió.

Este es un lugar urbano donde la clientela combina el español y el inglés en un ambiente acogedor.

Más al este, en las calles Halsted y 18, está Kristoffer’s Cafe and Bakery, un café hispano a pesar del nombre.

Este local, propiedad de Carlos y Cristina Chavarria, tiene un clima hogareño y se especializa en servir café y postres.

La mayoría de la clientela, según su propietario, viene del este de Pilsen, lugar de artistas y gente trabajadora como los Chavarria.

Carlos, un salvadoreño, y Cristina, una mexicana, decidieron abrir el café, al que dieron el nombre de su hijo de 7 años, en noviembre de 2003.