Jerusalén,(EFE).- La violencia doméstica es normalmente “calculada y no fruto de una pérdida de control”, según un estudio difundido por la Universidad de Haifa, en el norte de Israel.

“El 90 por ciento de las personas que son violentas en el entorno íntimo tienen un comportamiento normal fuera de la familia. No son criminales, conocen la ley y la respetan, pero dentro de su casa la violan”, explica a Efe Elia Perkis, profesora de Violencia Familiar y de Criminología en la facultad de Humanidades de la Universidad.

Según su investigación, limitada a la violencia en la pareja, uno de los factores más importantes para que una discusión degenere en una agresión es “un cálculo de coste-beneficio” por parte del agresor.

“A pesar de que el cónyuge violento pueda percibir su comportamiento como una pérdida de control, no es tal y eso explica que el mismo individuo no pierda el control de la misma forma frente a su jefe o sus amigos”, asegura.

La violencia, explica, “es calculada y se utiliza como una herramienta de solución de conflictos en la pareja".

“No es que los maltratadores se sienten y planifiquen si van a insultar o agredir al otro, pero hay una especie de acuerdo tácito entre ambos que limita qué tipo de comportamientos son aceptables”, argumenta.