Hay que recuperar la curiosidad infantil e intercambiar recuerdos sobre amor y sexo. Foto: EFE
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Reportajes EFE — Existen un tipo de juegos sumamente gratificantes, en los que no se compite y ganan ambos participantes. No son complicados ni caros y están al alcance de todas las parejas. Con muy poco esfuerzo y abundante imaginación son capaces de transformar lo habitual en extraordinario. Son los juegos eróticos.

“Donde exista el matrimonio sin aventura sexual, se corre el riesgo de que haya una aventura sexual fuera del matrimonio.

Después de cuatro a seis años de hacer el amor con la misma persona y, generalmente, de la misma manera, es normal que la rutina se instale entre ambos”, señala la sexóloga Rachel Copeland, especialista en relaciones interpersonales.

Según la autora del libro “Cómo mejorar su vida sexual” —un compendio de técnicas y consejos para aprender a ser buenos amates evitando la monotonía en la pareja— se puede volver a “capturar la excitación, agitar las corrientes establecidas y obtener el fuego más intenso de su vida”, poniendo en práctica unos juegos destinados a reavivar las ascuas del erotismo.

Merece la pena realizar este pequeño esfuerzo, pues compartir su vida con una pareja única y especial puede conducirle al éxtasis espiritual. Las personas que son capaces de acceder a una nueva dimensión no deberán preocuparse jamás por la rivalidad. Alternar con extraños resulta absurdo cuando uno posee lo mejor en el seno de su propio hogar.

“Utilizando la imaginación, las emociones y el entusiasmo pueden ser revitalizadas e incluso mejoradas con respecto a cómo eran al principio de la relación”, señala Copeland, quien sugiere recurrir a aquellas cosas incordiantes y divertidas que se solían hacer al principio, lo cual puede estimular al cerebro para producir las “sustancias químicas sentimentales”, que hicieron tan conmovedoras las primeras relaciones.