Las sesiones para hacerse un tatuaje implican dolor, pero quienes se someten a ello saben que es parte de la experiencia de tener uno. [Fotos: Ciro Cesar/La Opinión]
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Se instalarán agujas estériles más gruesas en la máquina para tatuajes y el artista comenzará a definir el diseño.

Después de limpiar nuevamente la zona, inyectará el color; si te sale sangre, la retirará con una toalla o un paño estéril desechable.

Una vez que haya finalizado el tatuaje, la zona será limpiada nuevamente y se colocará una venda.

Lo primero que debes pensar muy bien es que un tatuaje dura toda la vida, no hay marcha atrás, por lo cual asegúrate de que realmente lo quieres para siempre.

Algunas personas presentan reacciones alérgicas a la tinta de los tatuajes.

Puede haber complicaciones graves si intentas realizarte el tatuaje tú mismo, si te lo hace un amigo o si lo realizas en un ambiente que no está limpio.

Si antes de hacerte un tatuaje ya sufres de una afección cutánea como eccema, puedes tener erupciones como resultado del tatuaje que luego pueden infectarse.

Como para hacer tatuajes debes colocarte inyecciones debajo de la piel, puedes contraer virus como el VIH, y la hepatitis B y C si no se toman las precauciones adecuadas.

Al tener algún tatuaje corres el riesgo de no poder volver a donar sangre debido a los químicos que contiene la tinta.

Si después deseas borrar el tatuaje, requerirás de una cirugía costosa con láser, misma que puede llegar a dejarte alguna marca menor o alterar la coloración de tu piel.

Si no se acude a un estudio para tatuajes o si éste no toma precauciones de cómo utilizar el equipo y esterilizarlo adecuadamente, se corre gran riesgo de contraer infecciones virales, como hepatitis, infecciones cutáneas bacterianas o irritación severa de la piel.