Las sesiones para hacerse un tatuaje implican dolor, pero quienes se someten a ello saben que es parte de la experiencia de tener uno. [Fotos: Ciro Cesar/La Opinión]
1/1

Lucir tatuajes y piercings sobre el cuerpo es una de las últimas tendencias que están siguiendo los jóvenes, sin embargo, si te ha pasado por la mente tener uno de estos "adornos" corporales, debes tomar en cuenta algunas medidas sanitarias necesarias para garantizar salud, además de los riesgos y consecuencias derivadas por esta práctica:

Para algunos, los piercings y tatuajes son signos de distinción, rebeldía o de pertenencia a un grupo; para otros, representan un recurso de embellecimiento a su manera.

La perforación del cuerpo es exactamente eso: una perforación o un pinchazo realizado en tu cuerpo con una aguja, después, se coloca una alhaja en la perforación. Las partes del cuerpo que se perforan con más frecuencia son las orejas, las fosas nasales y el ombligo.

Un tatuaje es una pigmentación artificial en la piel, esto significa que con agujas muy finas se hace un dibujo dentro de la piel para que permanezca de forma duradera.

Se pueden hacer en cualquier parte del cuerpo, pero por sus consecuencias, en algunas zonas es menos aconsejable que en otras, como las cicatrices más evidentes o donde hay mayor posibilidad de infecciones. En todos los casos se corren riesgos y hay que conocerlos.

Conoce a continuación cómo se lleva a cabo tanto una perforación como un tatuaje para estar consciente a lo que vas:

La zona que elegiste perforar, salvo la lengua, se limpia con un jabón germicida para eliminar bacterias y microorganismos que provocan enfermedades.

Después, se perfora tu piel con una aguja muy afilada.

La alhaja o arete, que ya fue esterilizado, se coloca en esa zona.