Hace poco escribí sobre Ética y Valores expresando mi preocupación sobre unas noticias que decían que para los jóvenes de hoy lo más importante es salirse con la suya aunque esto incluya robar, mentir o hacer trampas. Hoy quisiera abundar sobre la importancia de la honestidad.
La definición de honestidad toma casi un cuarto de la página del diccionario. La definición nos dice, entre otras cosas, que es restringirse de mentir, robar y hacer trampas; es ser confiable; es adherirse fielmente a principios morales y de honor; es rectitud y veracidad. ¿Qué significa todo eso en palabras de diario o en la vida real?
Primero y antes que nada debemos ser "verdaderos o reales", en otras palabras no ser falsos, no tener una fachada, especialmente con nosotros mismos y por ende esto nos ayudará a ser honestos con los demás y en todas las fases de nuestra vida.
Es común que escuchemos a una persona decir que es "tan fea(o) como tan franca(o) y piensan que ser honestos es sinónimo de rudeza. Generalmente, estas personas lo que hacen es señalar lo que ellos piensan está mal en las otras personas, no se dan cuenta de que lo más probable "están mirando la paja en el ojo ajeno, sin mirar la viga en el de ellas (ellos)".
Todos sabemos que robarle dinero o cosas a otra persona es un acto deshonesto, pero no se nos ocurre pensar que hay otras cosas deshonestas que hacemos que son más sutiles. Algunos ejemplos son las mentiras de omisión o sea que callamos algo importante justificándonos diciendo que la persona no nos preguntó así que no teníamos que decir la verdad. Otro es que tenemos un jefe decente que confía en nosotros y le decimos que estamos trabajando cuando en realidad estamos en otro lugar. Deshonestidad incluye tomar ventaja de los demás, especialmente de los que son más débiles o más necesitados que nosotros.
Lo cierto es que, como decía mi amada abuela Mama Tere, "todo cae por su propio peso". La mayoría de las veces las cosas se saben y seguimos perdiendo credibilidad ante nuestra familia, nuestras amistades o en el empleo. El mundo es "bien pequeño" y cuando menos lo esperamos alguien nos delata o nos delatamos nosotros mismos. Una mentira requiere otra y otra y cuando venimos a ver estamos enredados en una madeja sin salida.
¡Qué triste! No nos damos cuenta que ganaríamos mucho más siendo honestos. La persona honesta se respeta a sí misma, se valora y sabe tomar responsabilidad por sus actos y enfrenta las consecuencias de estos, ya sean positivas o negativas con aplomo. No hace excusas ni culpa a otros por sus errores o faltas. Camina con la frente en alto y es un modelo para sus hijos y aquellos que la (lo) rodean.
¡Qué bello regalo nos podemos dar a nosotros mismos al ser honestos en todo el sentido de la palabra! Siendo honestos crecemos emocional, espiritual y personalmente. Honestidad es un valor pero también es una bendición que debemos cultivar día a día en nuestras vidas. Nunca es tarde para empezar a ser honestos con nosotros mismos y con los demás.
Si Usted desea comunicarse con Eva Pagán Hill, LMHC, Administradora Clínica del Proyecto Nueva Vida del Centro Para Vivir Una Vida Libre de Drogas puede llamar al 407-245-0014 ext. 265.








