Jeanette González, representante del Club Temaca, con su vestido de hojas de maíz y red de pescar. [Fotos: René Miranda]
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Aunque no es un concurso de belleza ni ganan premios exuberantes, las participantes se emocionan y se entregan en cuerpo y alma. Unas echan a volar su imaginación y otras invierten grandes cantidades de dinero en la elaboración de sus vestidos.

Se trata de las participantes del Certamen Señorita Jalisco de Los Ángeles, que organiza la Federación de Clubes Jaliscienses de California desde hace 17 años, en el marco de la Semana Jalisco.

El certamen se divide en dos etapas. La primera fue en mayo y consistió en la calificación de las prendas de las concursantes. La final, en la que se eligirá a la ganadora, se realizará mañana en el Performing Arts Center de Long Beach.

Año con año, las participantes se han encargado de elevar la calidad del concurso, lo que ha sido motivación para que otras federaciones las imiten y presenten en sus respectivos certámenes vestidos típicos cada vez más elaborados.

Las jóvenes hacen una verdadera pasarela con sus trajes que, aunque no son diseños de última moda, sí muestran parte de la historia de los pueblos que representan.

Teresa Moreno, coordinadora de eventos de la FCJC, dice que el desfile de vestidos típicos es la parte más importante de la primera etapa del concurso, pero que en la final las chicas son calificadas por otras cualidades que determinan a la ganadora del título de Señorita Jalisco de Los Ángeles.

Las participantes, que este año suman 18, son hijas de jaliscienses radicados en la ciudad. En su mayoría nacieron en este país y casi todas son estudiantes universitarias.

Aunque la belleza no es requisito, todas tratan de lucir radiantes.

No son los vestidos que a toda mujer le gustaría lucir, pero son con lo que mejor representan la historia de los pueblos donde nacieron sus padres o donde viven sus abuelos.

Jeanette González es la representante del Club Temaca, y su vestido es uno de los más costosos del certamen.

“Aunque conseguimos algunos patrocinadores, mi mamá pagó la mayor parte; como tres mil dólares”, comenta la joven.

Aunque su vestido fue hecho por el diseñador Eruvey Hernández, algunas ideas surgieron de ella y de su madre.

“Tiene hojas de maíz, de calabaza y chiles de árbol porque son algunos de los productos que se cultivan en el pueblo”, cuenta.

Su vestido, además, muestra una red para la pesca porque en el poblado al que representa también se comercia el bagre y carpa.

Marisol Márquez, representante del Club San Juan de Los Lagos, muestra en su vestido productos típicos de esa región, como la cajeta (o dulce de leche), el coco rallado, los borrachitos (un dulce con alcohol) y las cachetadas.

Una parte de la falda muestra la fachada de la basílica de la Virgen de San Juan hecha con cucharas de madera llenas de cajeta. En ese pueblo es muy común que los vendedores ofrezcan pruebas del dulce a los visitantes.

“Para mí es muy importante que la gente conozca mi pueblo sin estar ahí”, comenta la estudiante de sociología de la Universidad de California en Santa Bárbara.

Márquez dice que invirtió en su vestido unos 800 dólares.

La creatividad, más que el dinero, fue lo que empleó Issis Navarro, representante del Club Poncitlán.

Su vestido está hecho de manta y hojas de maíz, que fueron pintadas en tonos verdes. El corsé del vestido fue adornado con granos de maíz, material que también se usó para hacer el rosario y los aretes.

“Nosotros usamos al máximo la creatividad de los recursos naturales. Lo más costoso fue mi rebozo, pero en realidad la inversión fue más en tiempo”, comenta la joven, que está por ingresar al colegio.

Yvette Pineda, representante del Club Tonayense, cuenta que su vestido fue confeccionado por un diseñador de Jalisco.

La prenda lleva un sol que, según Pineda, simboliza una zona cálida donde hay grandes sembradíos de agave.

“Quería mostrar lo más representativo del pueblo [Tonaya], que es el agave”, explica la joven que aunque tuvo patrocinadores para otros gastos, sus padres pagaron 1,500 dólares en esa prenda.

Los vestidos típicos es uno de los seis cambios que usarán las concursantes en el certamen.