ECOS DEL MERCADO

Pese a los esfuerzos que hago para mantenerme optimista y tratar de convencer a otros de que la crisis inmobiliaria no es el fin del mundo y de que a fines de 2008 habrá una recuperación del sector, no recibo mucha cooperación de la realidad, tan testaruda como siempre.

El panorama de esta semana en bienes raíces no pudo ser peor. Se supo que nunca antes había habido tantas casas desocupadas puestas a la venta como las que hay actualmente: 2.28 millones de unidades en el trimestre pasado, según la Oficina del Censo.

Eso equivale al 2.9% del total de casas y apartamentos que hay en el país, algo nunca visto, o al menos desde que en 1956 se empezaron a llevar estos registros.

A la vez, la firma Realty Trac Inc., con sede en Irvine, California, mostró que la cantidad de viviendas embargadas en EU se duplicó en el primer trimestre de este año con respecto al mismo período de 2007, hasta alcanzar la cifra de 649,917 de familias que vieron evaporarse la mayor inversión de sus vidas.

En tanto, esta semana el Banco de Reserva Federal (Fed) bajó la tasa de interés de corto plazo en un 0.25%, algo que suena bien al oído porque facilita el gasto de los consumidores y alienta las inversiones, pero que a los tenedores de hipotecas les dice bastante poco por ahora.

Es que esta baja no alivia a los dueños de casa con problemas para pagar su hipoteca, ya que este tipo de interés que sube o baja el Fed es de corto plazo —es el que se prestan por 24 horas los bancos unos a otros por la noche, luego de que algunos que acumularon reservas abundantes en el día se las prestan a otros que se quedaron cortos en reservas—.

El interés hipotecario es de largo plazo y no lo maneja nadie, pues se rige por las leyes del mercado. A los efectos de tarjetas de crédito, compra de autos u otros bienes, etc. la baja del interés del Fed es positiva, pero la compraventa de casas va por un sendero distinto, y los embargos van por otro. Eso sí, a la larga el interés hipotecario es arrastrado por el del Fed, pero a más largo plazo.

Otra noticia fue que la economía creció en el primer trimestre sólo en el 0.6%, el doble del 0.3% que esperaban muchos analistas. O sea que no hubo el crecimiento negativo que esperaban los pesimistas.

Sin embargo, si bien el país produjo más bienes y servicios, estos fueron a parar a los almacenes de las empresas, que gastaron mucho más en reponer o aumentar sus inventarios. Dicho de otra manera, el crecimiento del primer trimestre se debió al alza de inventarios y no a un mayor gasto de consumo.

Ello significa que entre abril y junio podríamos asistir a un crecimiento económico aún más bajo, o incluso a un decrecimiento.

A eso contribuirá la crisis inmobiliaria, que se ha ensañado con el sector de la construcción, uno de los que más empleos genera. Por eso pienso que si el mercado de la vivienda sigue tan inapetente, difícilmente podrá haber un repunte importante en el ritmo económico del país.

Así las cosas, la mayor esperanza es que los compradores potenciales de vivienda perciban en los próximos meses que los precios ya no van a bajar más y se decidan por fin a salir a comprar.

Estoy seguro de que cuando los primeros de ellos se lancen a buscar casas o apartamentos y hagan ofertas, ese será el disparo de arrancada que devolverá su vitalidad al gigante, hoy tan depremido, llamado bienes raíces.

roberto.alvarez@laopinion.com