Sin embargo, hay algunos que no les interesa ser millonarios porque creen en lo que oyeron: "el dinero es la raíz de todos los pecados", "los ricos son avaros", "es imposible ser millonario y espiritual a la vez", "el dinero no compra la felicidad", "los ricos no van al cielo". Lamentablemente quienes piensan así tienen mentalidad de pobres.
El escritor norteamericano T. Harv Eker en su libro Secretos de una mente millonaria, explica que cada individuo tiene un termostato invisible en su mente que controla su temperatura con relación al dinero que posee.
Así como un termostato se puede ajustar en el invierno para que la temperatura de una casa se mantenga en 75 grados sin importar cuanta nieve caiga, de la misma forma fijas el termostato de dinero en tu mente. Si aspiras a ganar 20 dólares la hora, has regulado tu termostato con esa cantidad y no vas a ganar más. Si deseas tener ahorrado para tu retiro 50 mil dólares, aunque te caigan millones del cielo, de alguna forma lo gastarás para mantener esa temperatura monetaria que habías fijado.
Por eso, los estudios demuestran que no importa cuántos millones ganen los jugadores de lotería, la gran mayoría regresan a su original estado de pobreza. Asimismo ocurre con aquellos que han construido fortunas por ellos mismos, cuando las pierden, las vuelven a recuperar y regresan a su original estado de riqueza ya que su termostato estaba regulado en una temperatura millonaria.
Las personas que acumulan fortunas tienen una forma de pensar completamente opuesta a aquellos que carecen de abundancia monetaria. Las diferencias más obvias es que los millonarios se enfocan en las oportunidades y no en los obstáculos, admiran a otros que son ricos y no resienten a las personas exitosas. Se rodean de gente con vibra positiva y evitan a los negativos. Ellos quieren que se les pague de acuerdo a los resultados y no al número de horas trabajadas. Además actúan aún cuando tienen miedo y no dejan que el temor los paralice. Y lo más importante es que sus pensamientos están enfocados hacia la abundancia.
En conclusión, ser millonario es simple: ¡ajusta tu termostato mental a una temperatura millonaria!
María Marín es motivadora y conduce el programa de radio nacional Tu Vida es Mi Vida. Visite www.MariaMarin.com





