Las mujeres lideran en descubrimientos médicos
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Lograr nuestras metas parece difícil, pero no lo es. El logro de las metas es más sencillo de lo que parece, solo hay que desearlo, llenarlo de pasión, energía positiva y tomar la acción necesaria. Lo primero que tienes que saber es quién eres tú. Pregúntate ¿quién soy yo? Tú eres el único que puedes hacer que las cosas sucedan. Tú tienes lo que hace falta, la vida te da opciones. Tú tienes sustancia, tienes poder. Tú vienes del comienzo, de la fuente, del universo. Te estás haciendo y renovando continuamente. Una vez sepas quién eres, puedes comenzar a construir tus metas. Estás destinado a la grandeza, pero te lo tienes que creer. A menudo decimos que queremos muchas cosas mientras que, por dentro, dudamos que las vayamos a conseguir. El universo no nos da lo que decimos que queremos; nos da lo que esperamos recibir. No puedes engañar a la Madre Naturaleza. Ella da a luz tus más profundos pensamientos y el principio es éste: todo sucede dos veces, primero por dentro y luego por fuera. Literalmente, debemos crear dentro de nosotros la energía de lo que queremos antes de que podamos tenerlo en el mundo físico. ¿Cómo se siente ser tu propio jefe? ¿Ser rico? ¿Tener la casa de tus sueños? ¿Ser totalmente libres para hacer lo que escojamos? Debemos permitir que ese sentimiento penetre bien en nuestro interior y vivir como si lo que queremos es precisamente lo que ya tenemos. Debemos sentirnos siendo y disfrutando lo mejor que la vida tiene que ofrecer. Debemos pensar en eso, hablar de eso y esperarlo en cada momento. Debemos impregnar nuestro ser entero con las expectativas de lo que queremos.

Toda meta es alcanzable cuando le dedicamos energía para lograrla, cuando nos enfocamos en ella con amor y entusiasmo y cuando le ponemos la intención para conseguirla. Focalizar tu intención es simplemente sostener un pensamiento y la emoción que generalmente se asocia con éste, regular y en forma consistente, lo suficiente hasta que comiences a verlo realizarse. Nuestros pensamientos solos no crean nuestra realidad; es la energía, la vibración y la emoción detrás de ellos lo que hace que suceda.

La sábana del dolor, al igual que la sábana de la alegría, siempre estarán presentes. Lo importante es aprender las lecciones para no repetir patrones negativos en mi vida que no deseo perpetuar.

Entre mis sábanas pg.154