Reportaje especial EFE
— Los colores cálidos (amarillos, naranjas y rojos) son muy útiles como estimulantes, a la par que generan sensación de cercanía, convirtiendo los espacios en mucho más acogedores que si utilizamos colores fríos (azules, verdes y violetas) unos colores mucho más relajantes que generan sensación de distanciamiento.En habitaciones grandes los colores cálidos y oscuros ayudan a disminuir visualmente el espacio, por lo que sólo son operativos para grandes salones o dormitorios, mientras que el blanco o el azul o verde claro ayudan a crear un efecto óptico de mayor amplitud.
Matiz: Si a los colores puros se los mezcla con otros colores, se producen los matices. Matiz es la obtención de la mezcla de un color con otro, de manera que uno de ellos domina sobre el otro.Saturación: La saturación es la intensidad del color (dentro de un mismo color éste puede estar más saturado, o ser más intenso o estar menos saturado, más pálido).Valor o intensidad: Indica el grado de luminosidad de un color con relación al blanco o al negro.A la hora de utilizar los colores para decorar hay que tener en cuenta dos factores: la armonía y el contraste.
Existe armonía cuando la unión de varios colores, utilizados en telas, estampados, lámparas, cortinas, paredes, etc con sus matices y valores, consiguen un resultado final agradable, de equilibrio y que transmita serenidad.
Por el contrario el contraste se da cuando al integrar diferentes tonalidades de color o incluso diversas gamas se produce el efecto óptico de choque, que contemporáneamente consigue un matrimonio cromático vital, impactante y dinámico.
El criterio a seguir depende del gusto individual. No es bueno abusar de la armonía, ya que el conjunto obtenido será aburrido, soso y anodino, ni tampoco exagerar con el contraste, pues podemos conseguir un espacio agotador para la vista, incómodo, cansino y muy recargado.
Para conseguirlo, los grandes decoradores aconsejan utilizar tonos pausados, neutros, que no cansen la vista, en las grandes superficies o como colores dominantes (grises, blancos, azules claros, amarillos claros) y maridarlos a objetos o telas de mayor impacto visual dentro del Pantone. Pequeñas notas de color que crean una discordancia “trendy” y elegante.
Tradicionalmente existen cinco maneras clásicas de combinar los colores:.
Las combinaciones monocromáticas. Hablamos de elegir un solo color dominante absoluto y combinarlo con sus matices, es decir, en el caso de que el color elegido para decorar fuera el azul, utilizaríamos el azul claro, el intermedio, el oscuro, añil, azul noche.
Combinaciones por analogía o similitud. Esta tipología consiste en unir en un mismo espacio colores que incluyan un mismo color como base (por ejemplo amarillo, amarillo-verdoso y amarillo-anaranjado). Por ejemplo, un color primario y los dos que están a su lado. Esta manera de combinar colores es perfecta para los cuartos infantiles, los baños o las cocinas, espacios en los que pasamos mucho tiempo y donde debe predominar la armonía.
Combinaciones de colores complementarios. El complementario es el color que trazando, en el círculo cromático, un diámetro desde cualquier color, es tocado por ese diámetro, por ejemplo, el verde y el rojo son colores complementario entre sí. Los complementarios de los primarios, son los secundarios. En decoraciones aburridas o poco vitales, los interioristas se sirven de pequeñas pinceladas de colores complementarios para levantarlas.
Combinaciones por complementos divididos: Esta combinación se consigue utilizando un color y los adyacentes de su complementario. Es decir, en el caso de que utilizaramos el rojo como color dominante, sus compañeros perfectos, de seguir este método de combinar serían los colores adyacentes al verde, o sea, el azul y el amarillo.
Esta clase de decoración resulta más dinámica y arriesgada que las anteriores, pero también más chic y original.
Combinaciones por tríos armónicos. Tomando como punto de partida cualquier color, podemos trazar un triángulo equilátero en el círculo cromático, que nos dará los otros dos colores restantes que forman el trío armónico. Por lo que, el trío armónico está formado por los tres colores que quedan en los vértices si trazamos un triángulo equilátero en el círculo cromático.





