El concepto de usar calles y carreteras para generar energía solar limpia está superando ya la etapa conceptual. Los caminos absorben calor del sol diario y están generalmente libres de obstáculos que podrían bloquear de otra manera la transmisión de rayos solares.
Si las vías construidas para los autos y su uso son en parte culpables del calentamiento del planeta, ¿por qué no hacerlos parte de la solución también?
La compañía Solar Roadways, con sede en Idaho, es una de las pioneras en la instalación de energía solar en caminos. El ingeniero eléctrico Scott Brusaw se inspiró para fundar la empresa cuando oyó al experto en energía solar de Caltech Nate Lewis sugerir que si se cubriera apenas el 1.7% de la superficie de este país con captadores solares fotovoltaicos, se podría producir energía suficiente para cubrir la demanda eléctrica total de la nación.
Brusaw se dio cuenta de ese potencial cuando vio que el sistema nacional de carreteras ya cubre alrededor de esa proporción de la superficie de la nación. Así que se puso a diseñar un sistema que combina una superficie de carretera de cristal durable y translúcida con captadores solares fotovoltaicos que se podrían conectar directamente a la red de electricidad. El diseño innovador de Brusaw también calentaría los caminos en invierno, proporcionando así una ventaja importante de seguridad.
Con mejoras en la eficacia de los captadores solares estos últimos años, Brusaw cree que su sistema, si fuese aplicado de costa-a-costa en lugar de las pavimentos existentes en las carreteras de hoy, podría producir energía suficiente como para satisfacer las necesidades de electricidad del mundo entero.
Pero los escépticos se preguntan si una superficie de carretera de alta tecnología tan costosa puede hacer frente a los rigores de uso diario —desde sobrecargados supercamiones de 18 ruedas que ponen tensión adicional en la carretera hasta los derramamientos de petróleo que se filtrarían en los costosos circuitos electrónicos— sin tener que ser substituida o reparada a menudo.
Brusaw reconoce que su sistema todavía necesita más refinamientos, pero mientras tanto está desarrollando un prototipo de trabajo a lo largo de un tramo de 45 millas del camino entre las ciudades de Idaho de Coeur D’Alene y Sandpoint.








