Reportaje especial EFE
— Lograr una buena iluminación en nuestro hogar no es difícil si valoramos antes las distintas opciones que ofrece el cada vez más amplio mercado de lámparas. Además, es posible conseguir habitaciones bien iluminadas y con poco consumo de energía. Sólo hay que tener en cuenta las características de nuestra vivienda y la actividad de las personas que la habitan.Por lo general, la cocina es un lugar de encuentro dentro del hogar, el sitio donde se reúne la familia, al menos a la hora del desayuno, y también la habitación donde se preparan los alimentos. Y para todo ello hay que contar con mucha claridad, con un ambiente luminoso y alegre. Las luces fluorescentes son las más utilizadas en la cocina, y en las áreas específicas de trabajo son convenientes focos adicionales de iluminación.
La mesa de comedor, tanto si se encuentra en la cocina como en otra estancia, necesita buena luz, pero que no deslumbre a los comensales o proyecte sombras sobre el mantel.
Lo habitual en las zonas de comer son las lámparas colgadas del techo sobre la mesa y dentro de éstas las mejores son las que se pueden regular para conseguir una mayor o menor intensidad de luz, de acuerdo al carácter festivo o íntimo de la velada.
El salón es la habitación destinada al descanso y al esparcimiento, y quizá la que más juegos de luces permite para obtener todos los ambientes posibles. Una o varias luces en el techo pueden ser acompañadas o sustituidas por lámparas adicionales, según el uso que se dé a la estancia.
Las lámparas de luz suave son las mejores para ver la tele, la luz directa y clara la mejor para la lectura, y para celebrar una agradable reunión, los puntos de luz dirigidos, por ejemplo, cuadros o plantas, además de dar belleza a la sala consiguen una luz difuminada e íntima.
Algunos fabricantes han creado sillones, “puffs” y mesas con iluminación interior. Esta luz queda muy tamizada por el material que forma el mueble, por lo que su función es la de crear un ambiente relajado y no la de lograr una buena iluminación.
Los dormitorios precisan luces suaves, acogedoras e indirectas que inviten al descanso, y en el caso del cuarto de los niños una pequeña luz encendida durante toda la noche da seguridad a los pequeños.
Los baños necesitan buena luz, en especial en la zona del espejo. Si opta por colocar apliques a sus lados debe dejar una distancia de unos 50 centímetros entre el espejo y las luces para que no deslumbren.
Buena luz también para pasillos y escaleras, por una cuestión de seguridad. Y para las habitaciones con paredes y muebles de colores claros, la luz no necesita ser tan potente como en cuartos de ambientes más oscuros, aunque, por término medio, cada metro cuadrado requiere 20 vatios de luz.
¿Se ha parado alguna vez a contemplar la gran oferta de lámparas en las tiendas especializadas?, ¿ha pensado en “reciclar” esa vieja lámpara arrinconada y otorgarle un sitio de honor?, ¿sabe que las pantallas metálicas y de espejo dan sensación de amplitud al reflejar el entorno?, ¿considera que las pantallas de papel, de tela, de rafia o pergamino son las más cálidas y acogedoras?, ¿sabe que los apliques en las paredes vuelven con fuerza y renovados en la decoración de vanguardia?.
La iluminación es más que un foco de luz. Se ha convertido en un elemento clave de la decoración. Acero, cristal coloreado, lámparas de estilo japonés y un sinfín de materiales, colores, formas, modelos, desde las de techo y sobremesa a las de suelo y pie… A lo mejor un simple cambio de luces sirve para dar un nuevo aire a su casa. Deje volar su imaginación a la hora de elegir, crear o reciclar lámparas, pero utilice la lógica para conseguir la luz más adecuada a cada estancia y cada momento y, de paso, ahorrar electricidad.








