Para protegerse de posibles sortilegios, ponga entre las sábanas y el colchón prendas usadas de los dos.
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No hay nada más personal que nuestras secreciones, así que busque un pañuelo o ropa interior usada de su pareja. Una esta prenda junto a otro pañuelo o ropa interior suya, igualmente usada y sin lavar. Al juntarlas, incluya una hoja de roble, como símbolo de virilidad masculina, y una mariposa, encarnación de la delicadeza femenina y su belleza.

Ate las dos prendas con un hilo rojo, pero siempre por el borde de la prenda de menor talla. Una vez conseguido, situar el resultado de la operación anterior entre el colchón y las sábanas donde duerme la persona a la que deseamos proteger, pero siempre con su desconocimiento.

Seguro que si sigue alguno de estos sortilegios, usted pasará una noche de encanto y embrujo. Ahora bien, si de verdad es usted un incrédulo y prefiere pasar de lejos este mundo de brujería y nigromancia, no desperdicie Halloween, y utilícelo, al menos, como excusa para pasar una velada terroríficamente sensual. Pero no se olvide, que las brujas, aunque no las vea, “haberlas, hailas”.