La difusión de los anticonceptivos ha disminuido la tasa de abortos en el mundo. (Foto: Emilio Flores/La Opinión)
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Este tipo de prácticas se dan sobre todo en Latinoamérica y África, dos zonas geográficas en las que la ley es especialmente dura en este sentido y que, en algunos casos, no permite el aborto ni siquiera para salvar la vida de la madre.

Este es el caso de El Salvador y Nicaragua, dos de los tres únicos países del mundo que durante los últimos 15 años han endurecido la legislación sobre el aborto hasta prohibirlo bajo cualquier circunstancia.

El tercer país en cuestión es Polonia, que en 1997 reforzó la ley del aborto y permite la interrupción del embarazo con condiciones (malformación del feto, violación y riesgo para la madre), un recurso muy extendido en los países desarrollados, a medio camino entre la prohibición absoluta y su total liberalización.

En este amplio espectro se encuentra en estos momentos España, a la espera de la aprobación definitiva de la nueva Ley del Aborto, que establece la libre interrupción de la gestación hasta la semana 14 y sitúa en 16 la mayoría de edad para decidir si llevarlo o no a cabo y que ha suscitado en los últimos meses duras críticas por parte de los sectores más conservadores del país.

En este sentido, la doctora Kelly Culwell, asesora de la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF) mostró su apoyo a la reforma y explicó a Efe que "cualquier ley que haga más fácil y rápido el recurso al aborto seguro es buena".

"Las leyes restrictivas sólo consiguen retrasar el proceso y hacer que el número de abortos durante el segundo trimestre se incremente, lo que supone un mayor riesgo para la salud de la madre", indicó Culwell.