(FOTO: ImpreMedia)
1/1

Muchas veces damos por hecho que los hijos o parientes cercanos cuidarán de nosotros cuando, por la edad o alguna enfermedad, ya no podamos valernos por nosotros mismos. Pero, ¿quién lo garantiza?

Hay familias que terminan peleadas con tal de huir de la responsabilidad de hacerse cargo de un familiar que requiera cuidados especiales.

Un servicio de cuidado a largo plazo podría evitar eso. Lo más recomendable es contratarlo incluso antes de que lo necesites, y si padeces una enfermedad que podría agravarse, es todavía más imperativo que busques las opciones de cuidado disponibles para que no te conviertas en la "papa caliente" de tus seres queridos.

El cuidado a largo plazo incluye desde asistencia en actividades cotidianas como comer, vestirse y bañarse, hasta servicios especializados en centros para adultos mayores, casas de retiro o lugares que proveen asistencia especializada para enfermos.

Este tipo de cuidados muy pocas veces los cubre el Medicare, así que toma tus precauciones.

•Habla con tu doctor sobre tu condición médica, así como con tu familia.

Haz una lista de los cuidados que podrías necesitar. Éstos pueden ir desde actividades cotidianas hasta asistencia con la aplicación de medicamentos, monitoreo de enfermedades y acceso a equipo médico.

•Determina el tipo de cuidado, el costo y cómo pagarlo. Estos servicios pueden ser muy costosos, así que no te confíes en tus ahorros. Mejor dale un vistazo a las pólizas de seguro que puedan cubrir tus necesidades.

•Aplica el dicho de "ver para creer". Visita personalmente los centros que te interesan y revisa sus programas.