Los habitantes de Albert Lea, en Minnesota, ahora consumen más frutas y verduras para ser más sanos y longevos. (Foto: EFE)
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El cuestionario que los residentes contestan para calcular su longevidad se llama "compás de vitalidad".

Incluye preguntas básicas sobre género, edad, peso, elecciones alimenticias, frecuencia de ejercicio y el trabajo. También busca indagar en la felicidad de una persona en sus relaciones y cuántas veces ha estado enojada, deprimida o ansiosa en la semana anterior. Los participantes contestaron las preguntas al principio y al final del experimento.

Ventura-Merkel dijo que el cuestionario fue una herramienta eficaz.

"No da respuestas, no da algo definitivo, sino que más bien brinda una dirección. Contribuye a delinear las conductas que le ayudarán a alargar su longevidad", explicó.

Los simpatizantes del Proyecto Vitalidad dicen que es algo más que un simple esfuerzo para bajar de peso. Para Melisa Nelson, una profesora de nutrición en la Universidad de Minesota, el proyecto ofrece esperanza a los investigadores frustrados por la persistencia de la obesidad.

"Muchos profesionales de la salud están convenciéndose de que éste es un problema que hay que enfrentar de muchas maneras diferentes", dijo Nelson. "Esta idea de una acción a nivel de la comunidad genera mucho entusiasmo", agregó.

Fuera de la escuela primaria Lakeview, una tarde reciente, varios adultos encabezaban un grupo grande de niños para acompañarlos a pie a sus casas.

Judy Dilling, de 60 años, acompañaba a sus dos nietos para caminar un kilómetro y medio (una milla) hasta su casa, algo que no ocurría antes del proyecto. Dilling también se ha unido a un grupo que camina dos kilómetros y medio (una milla y media) de su trabajo a su casa, en lugar de manejar.

"Es algo vigorizante", aseguró.

La porción organizada del programa concluyó con una celebración comunitaria un martes por la noche, pero los residentes dijeron estar seguros de haber aprendido hábitos duraderos.