Quienes busquen remedios naturales para sus males se alegrarán al saber que hay uno que funciona muy bien. Se resume en tres palabras: "Le tengo fe".

Se trata del efecto placebo, como se denomina a las píldoras o tratamientos que hacen sentir mejor a una persona simplemente porque esa persona cree que le van a hacer bien. Es la capacidad que tiene la mente de alterar los síntomas físicos, como dolor, ansiedad y fatiga.

Ese efecto se hizo evidente en un reciente estudio en torno a una nueva medicina para el lupus: un tercio de los pacientes dijo sentirse mejor después de tomar pastillas falsas.

El efecto placebo desempeña un papel muy importante en la medicina alternativa, que ofrece terapias y remedios a base de hierbas que no tienen un sustento científico, y que dependen más bien de la fe que pone el paciente que de propiedades curativas. A menudo los problemas que supuestamente resuelven, como el dolor, son subjetivos.

"Se supone que, al no ser algo verdadero, no tiene ningún valor medicinal", comentó Robert Ader, un psicólogo de la Universidad de Rochester, estado de Nueva York, que ha estudiado este fenómeno.

Sin embargo, sí puede tener efectos reales y beneficiosos, agregó.

"Muchos de los resultados de ciertos procedimientos alternativos son básicamente consecuencia del efecto placebo, a menos que uno crea que hay gente con poderes mágicos, que acercan la mano a tu cuerpo y te cura una enfermedad", declaró Ader. "Es posible que te hagan sentir mejor, especialmente si tú le tienes fe".

El efecto placebo representa un tercio de los beneficios de cualquier tratamiento, incluidos aquellos en los que se emplean medicinas cuidadosamente estudiadas, señalan los científicos. En un informe de 1955 que marcó un hito, H.K. Beecher analizó numerosos estudios y llegó a la conclusión de que el 32% de los pacientes respondían al placebo.