Se estima que ya hay más de 600, pero las puertas para la aparición de nuevos dispensarios de marihuana en la ciudad podrían abrirse tras la decisión de un juez del Tribunal Superior de Los Ángeles, quien ayer determinó que esta ciudad violó las leyes al prohibir que se otorgaran nuevas licencias.
A la noticia que hoy celebran los proveedores de marihuana de Los Ángeles se sumó una circular federal del Departamento de Justicia, la cual indica que los pacientes que fuman marihuana medicinal o los dispensarios donde obtienen este narcótico no debe ser objeto de enjuiciamiento federal en los estados que permiten la venta legal bajo licencia.
El memorando aconseja a los fiscales que no enfoquen recursos federales en arrestar a gente que usa o proporciona marihuana medicinal en acatamiento estricto de las leyes estatales y con ello da un revés a la política seguida por el gobierno anterior de George W. Bush, que insistía en una aplicación de las leyes federales contra la marihuana sin tener en cuenta los códigos estatales sobre la materia.
Ambos fallos levantaron humo entre sectores que luchan por un control más estricto en el uso de este narcótico, aún para fines medicinales, y el caso de Los Ángeles, podría afectar también la proliferación de más dispensarios en otras ciudades del sur de California que tomando el ejemplo angelino para prohibir el surgimiento de más de estos centros están buscando implementar sus propias regulaciones.
Resolución ilegal
En 2007 el gobierno estatal dictaminó que por dos años no se autorizarían nuevas licencias dispensarios médicos de la droga, con el fin de dar tiempo a la implementación de ley que establezca dónde y cómo pueden funcionar estos negocios.
Sin embargo, en junio pasado el Comité de Planeación y Uso Geográfico del Concejo Municipal de Los Ángeles decidió extender esta moratoria, que llegaba a su fin en septiembre, y estableció que mientras no hubiera una ley municipal que dictara las directrices para operar los dispensarios de marihuana a pacientes certificados, la ciudad no otorgaría ningún permiso más, y negaría la exención de casos.
En total a 19 dispensarios se les obligó a cerrar sus puertas ya que no demostraron razón para operar en los lugares que están instalados. El dictamen fue seguido de inmediato por otras ciudades como Claremont, Loma Linda y San Bernardino, que como Los Ángeles determinaron que muchos de estos centros no estaban cumpliendo con las normas estatales y estaban causando problemas en las comunidades porque las personas fumaban la hierba en lugares públicos, cerca de parques y escuelas.
Pero el dispensario Green Oasis, uno de los afectados, y una comitiva de otros propietarios de colectivos de marihuana, demandaron el mes pasado a la ciudad de Los Ángeles alegando que es inconstitucional que se extienda una moratoria porque los funcionarios han sido incapaces de aprobar una ley que rija adecuadamente a los dispensarios.
La impugnación de Green Oasis fue ayer apoyada por el juez James C. Chalfant quien dictaminó que el Ayuntamiento no siguió la ley estatal de respetar el plazo de la prohibición inicial.
El fallo de Chaflant sólo se aplica a Green Oasis, pero según expertos podría inspirar a otros dispensarios a seguir su ejemplo, indicaron otros expertos quienes calificaron a Los Ángeles como una región "fuera de control".
"La decisión federal realmente sólo vino a poner en papel lo que verbalmente ya se sabía, pero la situación de los dispensarios en Los Ángeles es una cuestión que está fuera de control, porque desde un principio no se establecieron leyes al respecto", dijo a La Opinión la activista Lanny Swerdlow.
En la comparecencia legal, abogados de la ciudad de Los Ángeles argumentaron ayer que cientos de dispensarios ilegales han pululado en esa región y que el fallo del juez sólo empeorará la situación.
Para ilustrar el panorama, litigantes como Jeri Burge objetaron que en Los Ángeles, existen unos 800 dispensarios, más que cualquier otra ciudad de la nación, cuando en 2005 operaban apenas cuatro.
Jeffrey Dunn, abogado de Best & Krieger, dijo que desafortunadamente la decisión de Los Ángeles estaba siendo citada por otros tribunales y destacó que corresponde a las ciudades y los condados decidir si quieren o no más dispensarios.
Sin embargo el activista Ryan Michaels, quien dirige una organización de pacientes a favor del uso de la marihuana como opción medicinal, calificó a las extensiones como tácticas políticas de funcionarios locales que no quieren abordar el problema.
"No saben cómo lidiar con la situación por el daño político que pueda causarles", dijo.
Catorce estados permiten el uso de la marihuana por motivos médicos: Alaska, California, Colorado, Hawaii, Maine, Maryland, Michigan, Montana, Nevada, Nuevo México, Oregon, Rhode Island, Vermont y Washington.
California es el único entre ellos que cuenta con dispensarios o negocios que venden marihuana para fines medicinales e incluso anuncian sus servicios.