Los padres y madres primerizos ansían lallegada de un bebé, y cuando al fin está en casa la situación,en ocasiones, les desborda. EFE
Aún y cuando tú y tu pareja han tenido 9 meses de preparación para la llegada de su bebé, el momento en el que los nuevos padres entran a casa con el pequeño e inicia la vida cotidiana, las cosas no parecen muy sencillas; se sienten perdidos, agobiados con los cuidados, asustados por la responsabilidad y es entonces cuando la relación de pareja se deja “para después”.
En su libro “Cómo seguir siendo amantes mientras sus hijos crecen”, Ann Mayer dice que en el viaje a través de la paternidad y la maternidad de todas las parejas, los esposos deben hacer frente a cambios tremendos en su vida, en sus expectativas y en las realidades de criar hijos, así como en el proceso de establecer prioridades. También deben deducir cómo criarlos mejor para ayudarles a desarrollarse como seres humanos saludables física y emocionalmente, y cómo crear un ambiente familiar feliz, en el que ellos dos puedan conservar intacto su amor.
¡Qué tarea tan ardua! Y es que cuando las personas anuncian a la pareja ‘la vida cambia con un hijo’, están diciendo una verdad muy grande”, afirma la terapeuta familiar Cecilia Heredia.
“Anteriormente –continúa la experta- la pareja dormía toda la noche y podían levantarse a las 10 de la mañana si querían, podían salir hasta tarde sin ningún problema y podían improvisar los paseos y los viajes. El doctor no era muy familiar en casa y los gastos estaban muy bien determinados, había mucho tiempo para platicar y cualquier momento era bueno para estar juntos.
Con la llegada del bebé, las actividades en el hogar cambian radicalmente: ahora tienen que planear cuidadosamente cada paso que dan porque hay que adaptar la vida a las necesidades del bebé que ahora es el centro de su existencia. Obviamente todos estos cambios impactan la vida de estos dos seres humanos y se requiere de un tiempo de adaptación y de estrategias bien determinadas para lograr conservar este importantísimo lazo”.
La labor de ser una pareja
Tratar de fortalecer los lazos de pareja es una responsabilidad de vida, pues la felicidad se consigue a través del trabajo y no hablamos del remunerado sino de aquel que se hace con la pareja, con uno mismo, con ese nuevo ser que tenemos ahora en casa. A través de ese trabajo es que se formará eso que tanto ansiamos: una verdadera familia.
La terapeuta Cecilia Heredia, recomienda algunos consejos sencillos y prácticos.
• Túrnense el cuidado nocturno del bebé. Si estás amamantando, un día antes y con ayuda del extractor de leche, junta las tomas nocturnas para que papá se las de. Con esto ambos estarán más descansados y ninguno acumulará tensión, además le permitirás a él tener momentos muy importantes a solas con su bebé.
• Apóyense el uno al otro. Elizabeth Fenwick, en su libro: “Manual de cuidados de la madre y el niño” dice: “No importa el ajetreo que tengas en este momento, busca tiempo para tu pareja. Con frecuencia es el padre quien se encuentra más desconcertado en los días que siguen al parto, y necesita tu apoyo tanto como tú necesitas el suyo”.
• Dense la oportunidad uno al otro de decir “no puedo más”. El otro puede cuidar al bebé por una hora, por ejemplo para que papá duerma después de un día difícil en la oficina, para que vea una película, o para que mamá tome un café con una amiga, vaya al salón de belleza o hable sin parar por teléfono.
Lo que no hay que dudar es que la rutina se establecerá, la calma volverá y entonces la relación deberá estar igual o mejor que antes, porque entonces le estarán dando a su pequeño hijo lo mejor y lo fundamental: unos padres que ante todo, se aman uno al otro.
“Periodismo con valor”
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bojorge@mexicounido.org.mx
Aún y cuando tú y tu pareja han tenido 9 meses de preparación para la llegada de su bebé, el momento en el que los nuevos padres entran a casa con el pequeño e inicia la vida cotidiana, las cosas no parecen muy sencillas; se sienten perdidos, agobiados con los cuidados, asustados por la responsabilidad y es entonces cuando la relación de pareja se deja “para después”.
En su libro “Cómo seguir siendo amantes mientras sus hijos crecen”, Ann Mayer dice que en el viaje a través de la paternidad y la maternidad de todas las parejas, los esposos deben hacer frente a cambios tremendos en su vida, en sus expectativas y en las realidades de criar hijos, así como en el proceso de establecer prioridades. También deben deducir cómo criarlos mejor para ayudarles a desarrollarse como seres humanos saludables física y emocionalmente, y cómo crear un ambiente familiar feliz, en el que ellos dos puedan conservar intacto su amor.
¡Qué tarea tan ardua! Y es que cuando las personas anuncian a la pareja ‘la vida cambia con un hijo’, están diciendo una verdad muy grande”, afirma la terapeuta familiar Cecilia Heredia.
“Anteriormente –continúa la experta- la pareja dormía toda la noche y podían levantarse a las 10 de la mañana si querían, podían salir hasta tarde sin ningún problema y podían improvisar los paseos y los viajes. El doctor no era muy familiar en casa y los gastos estaban muy bien determinados, había mucho tiempo para platicar y cualquier momento era bueno para estar juntos.
Con la llegada del bebé, las actividades en el hogar cambian radicalmente: ahora tienen que planear cuidadosamente cada paso que dan porque hay que adaptar la vida a las necesidades del bebé que ahora es el centro de su existencia. Obviamente todos estos cambios impactan la vida de estos dos seres humanos y se requiere de un tiempo de adaptación y de estrategias bien determinadas para lograr conservar este importantísimo lazo”.
La labor de ser una pareja
Tratar de fortalecer los lazos de pareja es una responsabilidad de vida, pues la felicidad se consigue a través del trabajo y no hablamos del remunerado sino de aquel que se hace con la pareja, con uno mismo, con ese nuevo ser que tenemos ahora en casa. A través de ese trabajo es que se formará eso que tanto ansiamos: una verdadera familia.