Nueva York — La autoimagen describe generalmente la realidad biológica, psicológica y social de los jóvenes. Bien lo dice la psicología, el desarrollo de la imagen y por consiguiente la noción del propio cuerpo, va unido al desarrollo biológico de toda persona.
Este se inicia desde los primeros meses de vida. De esta forma, la imagen corporal se adquiere y desarrolla a través de un continuo contacto con el mundo. Pero no es algo fijo e inamovible, está sujeta a cambios permanentes.
“Estos jóvenes son jóvenes y ellos siempre están desarrollando la moda en cuanto a cabello, ropa, etcétera. Esto no es nuevo, viene ocurriendo a través de generaciones. ¿Por qué? Porque es parte de la experimentación que se produce durante la adolescencia”, dijo la doctora Angela Díaz en una entrevista con EL DIARIO/LA PRENSA.
La experta dominicana aseguró que cuando los jóvenes llegan a la edad madura se visten de una forma estándar o normal, es por eso que los adultos no se tienen que sentir ofendidos, y si están en desacuerdo, deben establecer una comunicación temprana con sus hijos.
“A veces se crean conflictos que no son necesarios. Para mí es más importante que los padres estén más pendientes que los muchachos acudan a la escuela, que le brinden oportunidades y que no hagan cosas malas que vayan a dañar sus vidas como las drogas”, explicó la directora del Centro para la Salud de Adolescentes del hospital Mount Sinai de Nueva York.
En vez de las represalias en cuanto al vestir se refiere, los adultos deben animar a los jovencitos con temas positivos y gratificarlos cuando se lo merezcan debido a su buen comportamiento.
Hay muchos adolescentes que no se visten de manera vulgar ni quieren expresar rebeldía a través de la vestimenta u ofender a los adultos. Es sólo cuestión de moda.
“Los jóvenes ven los que otros hacen y quieren seguir las mismas tendencias (...) En esa edad se llaman unos con otros para ver como se van a vestir al día siguiente. Esto es parte del desarrollo de la adolescencia y algunas veces solidaridad con los compañeros”, indicó Díaz.
Uno de los grandes problemas que enfrentan las familias, es el hecho de que los padres ven a los jóvenes como adultos, por lo que todo en cuanto esté en contra de los progenitores es un mal paso. “En verdad son adolescentes, se visten de una forma que no les hace daño a nadie”.
— Y la ropa de cortes sensuales. ¿No perjudica a los adolescentes?
— Desde mi punto de vista, todo el mundo tiene el derecho de expresarse como quieran. Si los jovencitos quieren inmiscuirse en temas sexuales, aunque se vistan como monjas, no les va impedir desarrollar la sexualidad. No creo que la vestimenta sea la que le lleve a decidir si tienen relaciones sexuales o no. Por otro lado, cuando los adultos abusan de un niño sexualmente, no depende de la ropa que estos vistan. Si los adultos quieren abusar de los menores, lo hacen de cualquier manera. Porque una niña se vista de una forma provocativa, no quiere decir que le está dando permiso a alguien para que la toque.
— Hace un tiempo se habló de una propuesta para impedir a los chicos usar jeans debajo de la cadera; hablo de esa nueva tendencia al estilo hip hop.
— ¡Eso nunca va a suceder!. ¡Cómo van a prohibir eso!. ¿Qué van hacer?, darles multas a los muchachos. Al contrario, se debe concentrar en ofrecer seguridad y respeto a los jóvenes. Hay como 40 millones de adolescentes, y aunque el porcentaje que se vista de esa manera es bajo, no hay motivos para ello.
— ¿Cuáles son los mayores problemas que enfrentan los adolescentes actualmente? ¿Cuáles se presentan en el programa que usted dirige?
— Hay tantos conflictos que se presentan en el programa, pero ninguno en relación a la vestimenta. Me preocupa más la depresión que ellos sufren o si acaban de ser abusados sexualmente; si necesitan terapia o medicina, si no están infectados o presentan embarazo. También ayudarlos a que no se envuelvan en la violencia, que aprendan a dialogar y no a pelear, y que acudan a la escuela. Estos temas son más importantes.
julio.paredes@eldiariony.com