Cada año, cientos de miles de niños están expuestos a la violencia, ya sea en sus hogares, en la escuela o en el vecindario, según expertos. (FOTO: Aurelia Ventura/La Opinión)
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Los niños no están en medio de una hambruna terrible, tampoco tienen que soportar mortales epidemias ni esquivar las ráfagas en una guerra... Sin embargo, escuchan, ven y hasta viven de cerca la inseguridad. Y lo más importante, sienten.