Si la madre lactante está tomando medicamentos contra el AH1N1, éstos pasan en pequeñas cantidades al bebé, pero no lo dañan, afirman los expertos.
Con el ataque actual de la influenza A H1N1, el mundo podrá evitar el saludo de mano, pero las madres pueden seguir lactando a sus hijos sin temor, aunque padezcan la enfermedad, pues el virus no se transmite a través de la leche materna.
"La mujer que la padece y está dando pecho está recibiendo una cantidad de anticuerpos para su bebé, que le proporciona para sus primeros meses de vida", explica Leopoldo Vázquez Matute, ginecólogo.
Hasta el momento, las investigaciones no han demostrado que el virus A H1N1 se transmita a través de la leche, porque la experiencia en el pasado con otro tipo de influenzas, como la A estacional, así lo ha dictado, señala.
"La leche materna es el producto de un filtrado de la sangre. El pecho se estimula por una hormona que está en el cerebro que se llama prolactina, entonces hace que se prepare la glándula mamaria para la lactancia y solamente partículas muy pequeñitas pasan al pecho, como son carbohidratos, minerales, vitaminas, algunas sustancias y ciertos medicamentos, por eso algunos están contraindicados.
"Pero es mejor que la mamá procure no darle directamente pecho al bebé, sino sacarse la leche y que una persona sana se la proporcione en biberones, para evitar el contacto directo", indica. "Si no hay nadie que pueda ayudar a la mamá, sólo se debe utilizar cubrebocas y lavarse bien las manos".
Sin embargo, los medicamentos que se toman como preventivos para la influenza A H1N1, aunque sí pasan en pequeñas cantidades a través de la leche materna, no le hacen daño al bebé.
Las mujeres embarazadas, uno de los grupos más vulnerables en el contagio de este nuevo virus, sí deben tomar precauciones antes de decidir tomar la medicina preventiva.
"Se sabe que los medicamentos para la influenza A H1N1 no son inocuos, aun en el embarazo. Los dos que se conocen (tamiflu u oseltamivir y el relenza) están dentro de la clasificación del grupo C, lo que significa que no está demostrado que no hagan daño al bebé que está en formación al no contarse con la suficiente experiencia.
"Por eso, a la embarazada se le debe indicar el medicamento realmente cuando se haya demostrado que sí tiene la influenza A H1N1 o exista la certeza de que tuvo contacto directo con una persona cercana, como hijos o esposo, que la padezcan".
El médico explica que se han realizado estudios en animales gestantes a los que les proporcionaron dosis muy grandes de estos medicamentos y se demostró que los fetos no presentaron ninguna malformación, pero aun así no se puede dar por hecho que en humanos suceda lo mismo, porque no han sido probados por mucho tiempo, como la penicilina, por ejemplo.
"Hay mucha experiencia, sin embargo, existen ciertos antivirales que no se deben utilizar en la lactancia ni en el embarazo. Entonces la solución es la vacuna para los dos tipos de influenza y los piquetes se pueden aplicar en forma simultánea durante la lactancia o el embarazo", agrega el especialista.
Toma nota:
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ofrece en su sitio oficial estas recomendaciones si la mujer está amamantando o alimentando artificialmente al bebé:
- En caso de que otra persona no pueda hacerse cargo del bebé mientras la mamá esté enferma, usar una mascarilla todo el tiempo al alimentarlo y cuidarlo.
- No olvidar lavarse las manos y tomar las precauciones diarias para evitar que el bebé contraiga la influenza. Usar una manta de tela entre la mamá y el niño mientras lo alimenta también podría ayudar.
- Lo ideal es que los bebés menores de 6 meses de edad se alimenten con leche materna porque, de lo contrario, será más probable que contraigan enfermedades como la influenza de manera más frecuente y con una gravedad mayor que los lactantes.
- Está indicado tomar medicamentos para tratar la influenza A H1N1 durante la lactancia.
"La mujer que la padece y está dando pecho está recibiendo una cantidad de anticuerpos para su bebé, que le proporciona para sus primeros meses de vida", explica Leopoldo Vázquez Matute, ginecólogo.
Hasta el momento, las investigaciones no han demostrado que el virus A H1N1 se transmita a través de la leche, porque la experiencia en el pasado con otro tipo de influenzas, como la A estacional, así lo ha dictado, señala.
"La leche materna es el producto de un filtrado de la sangre. El pecho se estimula por una hormona que está en el cerebro que se llama prolactina, entonces hace que se prepare la glándula mamaria para la lactancia y solamente partículas muy pequeñitas pasan al pecho, como son carbohidratos, minerales, vitaminas, algunas sustancias y ciertos medicamentos, por eso algunos están contraindicados.
"Pero es mejor que la mamá procure no darle directamente pecho al bebé, sino sacarse la leche y que una persona sana se la proporcione en biberones, para evitar el contacto directo", indica. "Si no hay nadie que pueda ayudar a la mamá, sólo se debe utilizar cubrebocas y lavarse bien las manos".
Sin embargo, los medicamentos que se toman como preventivos para la influenza A H1N1, aunque sí pasan en pequeñas cantidades a través de la leche materna, no le hacen daño al bebé.
Las mujeres embarazadas, uno de los grupos más vulnerables en el contagio de este nuevo virus, sí deben tomar precauciones antes de decidir tomar la medicina preventiva.
"Se sabe que los medicamentos para la influenza A H1N1 no son inocuos, aun en el embarazo. Los dos que se conocen (tamiflu u oseltamivir y el relenza) están dentro de la clasificación del grupo C, lo que significa que no está demostrado que no hagan daño al bebé que está en formación al no contarse con la suficiente experiencia.
"Por eso, a la embarazada se le debe indicar el medicamento realmente cuando se haya demostrado que sí tiene la influenza A H1N1 o exista la certeza de que tuvo contacto directo con una persona cercana, como hijos o esposo, que la padezcan".
El médico explica que se han realizado estudios en animales gestantes a los que les proporcionaron dosis muy grandes de estos medicamentos y se demostró que los fetos no presentaron ninguna malformación, pero aun así no se puede dar por hecho que en humanos suceda lo mismo, porque no han sido probados por mucho tiempo, como la penicilina, por ejemplo.
"Hay mucha experiencia, sin embargo, existen ciertos antivirales que no se deben utilizar en la lactancia ni en el embarazo. Entonces la solución es la vacuna para los dos tipos de influenza y los piquetes se pueden aplicar en forma simultánea durante la lactancia o el embarazo", agrega el especialista.
Toma nota:
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ofrece en su sitio oficial estas recomendaciones si la mujer está amamantando o alimentando artificialmente al bebé:
- En caso de que otra persona no pueda hacerse cargo del bebé mientras la mamá esté enferma, usar una mascarilla todo el tiempo al alimentarlo y cuidarlo.
- No olvidar lavarse las manos y tomar las precauciones diarias para evitar que el bebé contraiga la influenza. Usar una manta de tela entre la mamá y el niño mientras lo alimenta también podría ayudar.
- Lo ideal es que los bebés menores de 6 meses de edad se alimenten con leche materna porque, de lo contrario, será más probable que contraigan enfermedades como la influenza de manera más frecuente y con una gravedad mayor que los lactantes.
- Está indicado tomar medicamentos para tratar la influenza A H1N1 durante la lactancia.





