Los lugares que cuidan infantes pueden adoptar medidas específicas de nutrición y de actividad física que ayuden a prevenir la obesidad. (FOTO: Aurelia Ventura/La Opinión)
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NUEVA YORK (AP) ” Cuando Kathy Perusse se sometió a una operación para adelgazar y bajó 55 kilos (120 libras), probablemente haya hecho algo más que mejorar su calidad de vida.

La mujer, que ya tenía dos hijos obesos, podría haber reducido las posibilidades de que los otros dos vástagos que dio a luz después de la operación heredasen su misma propensión a la gordura.

Algunas investigaciones hacen pensar que algo en el útero de una mujer puede determinar si sus hijos serán gordos. No es necesariamente una cuestión genética, sino un fenómeno misterioso, del que se sabe poco y al que los científicos le están buscando explicación.

"Se están acumulando pruebas de que este es un tema que hay que investigar", afirmó el doctor Matthew Gillman, de la facultad de medicina de Harvard y quien estudia las formas de prevenir la obesidad.

"Podría ser un factor importante", agregó Robert Waterland, del Baylor College of Medicine de Houston, quien estudia este fenómeno en los ratones.

Rudy Leibel, experto en obesidad de la Columbia University, tiene sus dudas, pero admite que vale la pena estudiar el asunto, pues, de encontrarse un mecanismo biológico que incide en la gordura, se podrían buscar formas de evitar la obesidad.

Perusse, de 39 años, residente en Three Rivers, Quebec, mide 1,58 metros (cinco pies, dos pulgadas) y llegó a pesar 129 kilos (284 libras) antes de la operación. No podía andar en bicicleta ni subir el segundo piso de su casa sin descansar.

Todavía está excedida de peso, pero ya no tiene esas limitaciones.

Sus dos hijos mayores, no obstante, libran una batalla contra la obesidad. Su hija de 22 años mide 1,60 metros (cinco pies, tres pulgadas) y pesa 136 kilos (300 libras), y no puede bañar a sus dos hijos, según Perusse. También tiene un hijo de 16 años que mide 1,72 (cinco pies, seis pulgadas) y pesa 104 kilos (230 libras).