Cientos de personas hacen fila en un hospital de California para recibir la ya escasa vacuna contra la gripe H1N1 .  Foto: AP
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“Puede que haya otro brote después del 1 de enero de 2010. Lo importante es que la gente vaya dando pasos para protegerse”, aseguró.

Schuchat respaldó así las palabras de la secretaria de Salud y Servicios Humanos de EEUU, Kathleen Sebelius, quien afirmó ayer que la vacuna “se distribuye tan rápido como se produce”. “Si hubiésemos identificado el virus un poco antes, podríamos haber empezado la producción antes”, dijo Sebelius en una entrevista con la cadena ABC. “Pero debemos recordar que no se identificó el virus hasta fin de abril, y aquí estamos a fin de octubre y ya tenemos una vacuna que funciona”, agregó.

Cuatro de las cinco compañías que producen la vacuna operan fuera de Estados Unidos, y Sebelius dijo que el gobierno de Barack Obama está haciendo inversiones para incrementar la capacidad de producción de las vacunas dentro del país. El objetivo actual del Gobierno es tener alrededor de 50 millones de vacunas contra la gripe disponibles a mediados de noviembre, y 150 millones en diciembre.

Según la Casa Blanca, la firma de la declaración de “emergencia nacional” pretende proporcionar a médicos y hospitales una mayor libertad de actuación en caso de que la pandemia provoque una situación crítica. En ese caso, la declaración permitiría a Sebelius eliminar temporalmente ciertos requisitos federales para que los centros sanitarios del país implementaran operaciones de emergencia frente a la gripe A.

La gripe A ha provocado ya más de 1,000 muertes en Estados Unidos, entre ellas más de 100 niños, según el CDC.