Los doctores Albert Maguire y su esposa Jean Bennett forman parte del equipo de especialistas que usaron terapia gené- tica para mejorar la visión en varios pacientes. (FOTO: ImpreMedia)
1/1

Los científicos eligieron esta dolencia porque implica una degeneración celular muy lenta que ofrece a los investigadores un plazo de tiempo relativamente amplio para trabajar, pero la idea es que la terapia genética se pueda emplear en la solución de otros problemas de degeneración retinóptica más comunes.

La terapia genética consiste en la inserción de genes en células individuales y en tejidos para tratar la enfermedad en cuestión.

El profesor Bennett y su equipo estudiaron los casos de 12 pacientes de entre 8 y 44 años con LCA, a los que se inyectó en el ojo con mejor visión el material genético esencial para la corrección de la dolencia mediante virus adeno-asociado o VAA.

El tratamiento fue bien tolerado por los pacientes y resultó en una mejora en las medidas de visión, tanto la subjetiva como la objetiva, multiplicándose por 100 la respuesta pupilar a la luz.

En el caso de los niños de 8 años, desarrollaron casi el mismo nivel de sensibilidad a la luz que las personas con visión normal.

“Los 12 pacientes recibieron terapia genética en un ojo experimentaron una mejora en la función retinal. El efecto fue positivo durante el seguimiento realizado. Los resultados sostienen nuestra hipótesis de que la respuesta a la terapia genética sub-retinal depende del grado de degeneración de la retina y, por lo tanto, de la edad del paciente”, explicaron los investigadores.