Isabel Saco
Ginebra, 9 oct (EFE).- La crisis financiera que golpea los mercados, pero también al ciudadano de a pie por su impacto en el empleo y el consumo, entre otros, repercutirá en la salud mental de las poblaciones y provocará un aumento de casos de estrés, depresión y desórdenes mentales.
Así lo señaló hoy la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, al lanzar un programa internacional que busca mejorar el acceso a los tratamientos de enfermedades mentales, neurológicas y aquellas provocadas por el consumo de drogas y alcohol.
"La pobreza y el estrés que la acompaña a causa del desempleo, la violencia, la exclusión social y la inseguridad constante están muy relacionadas con el origen de los desórdenes mentales", declaró Chan en la presentación del programa, que coincidió con el Día Mundial de la Salud Mental.
Según los datos del organismo de la ONU, la depresión es uno de los principales motivos de discapacidad en el mundo, el consumo excesivo de alcohol causa la muerte de dos millones de personas cada año y cada 40 segundos una persona se quita la vida en el mundo, lo que representa un millón de suicidios anuales.
Chan sostuvo que la solución a estas situaciones no es -como se hacía antes- encerrar al afectado en una institución psiquiátrica, lo que, además de dejar sin resolver el origen de la dolencia, resulta costoso y puede exponer al enfermo a abusos.
La evidencia recogida por la comunidad médica es que la atención médica primaria para tratar los transtornos mentales es, de lejos, mucho más efectiva, humana y barata, agregó.
El director del área de Salud Mental de la OMS, Benedetto Saraseno, recalcó que la prevalencia de las enfermedades mentales es mucho más alta de lo que se cree y, como ejemplo, mencionó que una de cada cuatro personas en el mundo estará afectada por un dolencia de este tipo en algún momento de su vida.







