Reportajes EFE — Machacarse en el gimnasio hasta sudar la gota gorda, hacer dieta, dejar el alcohol y el tabaco son hábitos saludables para lograr un tipo adecuado, pero el metabolismo diferenciado de cada persona impide que todos consigan el objetivo. Y una de las cosas que más atormentan a las personas que combinan ejercicio y reducción de ingesta en que no se les note –o se les note lo menos posible- la circunferencia de grasa de la cintura.
Cuando los buenos hábitos de vida no son suficientes para erradicar esas adiposidades, incluidos los antiestéticos “michelines”, es posible recurrir a procedimientos clínicos. Las técnicas para eliminar la grasa avanzan sin parar y el porcentaje de éxitos es cada vez más elevado.
Hasta la fecha los dermatólogos recurrían calor para tratar las lesiones de la piel (láser, radiofrecuencia, ultrasonidos, etc.) pero ahora se ha incorporado por primera vez el frío para eliminar la grasa, la criolipólisis, con resultados positivos cada vez más elevados.
Científicos de la Universidad de Harvard (EE.UU.) fueron los primeros en el mundo de diseñar un sistema que elimina la grasa mediante el frío. El cerebro de este nuevo diseño es el dermatólogo doctor Richard Rox Anderson, quien en el 72 por ciento de los casos de los pacientes tratados en el Centro de Fotomedicina Wellman asegura haber logrado eliminar los “michelines”.
Experto en la utilización del láser para el tratamiento de lunares, eliminación de tatuajes y lesiones epidérmicas, también es reconocido internacionalmente Rox Anderson, por haber patentado la depilación permanente en las tres cuartas partes del total del vello de la superficie corporal.
En España, uno de los pioneros de la implantación de la criolipólisis es el doctor Ricardo Ruiz, jefe de la Unidad de Dermatología de la Clínica Ruber y Director de la Clínica Dermatológica Internacional, ambas ubicadas en Madrid. En esta última es donde se acaba de instalar el instrumental adecuado para practicar la nueva técnica, cuyo introductor califica de “no agresiva, segura, cómoda para el paciente y con unos efectos secundarios mínimos”.
“En realidad no es un procedimiento quirúrgico ya que no hay agujas ni pinchazos ni bisturí. Mediante una especie de “ventosa” se hace el vacío y se selecciona una zona de piel con grasa que se quiera tratar”, dice a Efe el doctor Ruiz.
“La grasa tiene un comportamiento especial al enfriarse —añade—. Todos tenemos la experiencia de que el aceite se hace sólido al meterlo en la nevera, o la misma mantequilla”.
A partir de esta evidencia, según el experto español, los científicos de Harvard idearon un sistema de frío que destruye esos adipositos o células grasas sin dañar el resto de las células de la piel.
“Las células grasas del área tratada –apunta el el especialista- son eliminadas gradualmente a través del proceso metabólico normal del cuerpo. El resultado es una reducción notable y natural de las adiposidades de grasa, y es visible en los pacientes en un periodo de dos a cuatro meses”.
Una ventaja importante de esta técnica para el paciente es que, si bien se realiza en un quirófano por obvias razones de asepsia, no precisa de anestesia ya que “el propio frío hace que no duela en absoluto”.
Afirma también que no existen, en principio, riesgos en el tratamiento de la criolipólisis.
“Es posible que aparezca un enrojecimiento moderado en el área tratada —advierte—. Esto puede durar unos minutos o unas horas. También puede aparecer algún hematoma localizado, que desaparece en pocas semanas.
Algunos pacientes experimentan una sensación de hormigueo o adormecimiento de la zona tratada, que puede durar de una a ocho semanas, pero todas las personas tratadas pueden volver a su actividad normal inmediatamente después de la intervención, incluyendo trabajo y ejercicio”.
Hasta la fecha, la criolipólisis se ha aplicado en el abdomen, los flancos (cintura) y la espalda. Ahora se están haciendo ensayos clínicos para aplicarla en otras zonas del cuerpo como brazos, piernas o papada.
El doctor Ruiz concluye con las tarifas del centro donde él aplica la criolipólisis: alrededor de 500 euros (unos 735 dólares) por cada flanco, es decir, si se tratan los dos michelines de la cintura serían 1000 euros (unos 1,470 dólares).