Sesión de criolipólisis con las “ventosas” adheridas a la cintura del paciente. Foto: EFE
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“En realidad no es un procedimiento quirúrgico ya que no hay agujas ni pinchazos ni bisturí. Mediante una especie de “ventosa” se hace el vacío y se selecciona una zona de piel con grasa que se quiera tratar”, dice a Efe el doctor Ruiz.

“La grasa tiene un comportamiento especial al enfriarse —añade—. Todos tenemos la experiencia de que el aceite se hace sólido al meterlo en la nevera, o la misma mantequilla”.

A partir de esta evidencia, según el experto español, los científicos de Harvard idearon un sistema de frío que destruye esos adipositos o células grasas sin dañar el resto de las células de la piel.

“Las células grasas del área tratada –apunta el el especialista- son eliminadas gradualmente a través del proceso metabólico normal del cuerpo. El resultado es una reducción notable y natural de las adiposidades de grasa, y es visible en los pacientes en un periodo de dos a cuatro meses”.

Una ventaja importante de esta técnica para el paciente es que, si bien se realiza en un quirófano por obvias razones de asepsia, no precisa de anestesia ya que “el propio frío hace que no duela en absoluto”.

Afirma también que no existen, en principio, riesgos en el tratamiento de la criolipólisis.

“Es posible que aparezca un enrojecimiento moderado en el área tratada —advierte—. Esto puede durar unos minutos o unas horas. También puede aparecer algún hematoma localizado, que desaparece en pocas semanas.

Algunos pacientes experimentan una sensación de hormigueo o adormecimiento de la zona tratada, que puede durar de una a ocho semanas, pero todas las personas tratadas pueden volver a su actividad normal inmediatamente después de la intervención, incluyendo trabajo y ejercicio”.