La epidemia de Facebook empezó hace unos dos años, especialmente en el demográfico de 18 a 35. Un perfil de “social networking” creado con el propósito de poder comunicarte con tus amigos, re-conectar con amistades viejas y encontrado por compañeros del bachillerato que en ese entonces no te importaban un pito y menos ahora (pero de todos modos nos sentimos obligados aceptar sus peticiones de amistad porque tenemos 32 amigos mutuos).
A través de Facebook, hemos encontrado amistades que perdimos, reconectado con amores pasados, hecho el intento de encontrar una pareja, nos hemos enterado de los idiotas que terminaron casándose con las chicas que le dieron la vuelta a la manzana más que el heladero, nos hemos metido en problemas porque uno de nuestros amigos de poco cerebro nos puso un “tag” en una foto de la universidad fumando substancias ilegales, y finalmente, nos han agarrado metiendo cuernos (si te agarraron te debe dar vergüenza porque eso es demasiado fácil).
A pesar de todo, Facebook ha sido una herramienta alucinante que ha facilitado la comunicación con nuestros seres querido en nuestras vidas caóticas… bueno… eso fue hasta que nuestros padres descubrieron Facebook. Todo empezó con una conversación por el estilo de:
- Oye mija, ¿qué es ese email que tú me enviaste de Faisboo?
- ¿Qué? Yo no te envié nada de Facebook.
- ¡Sí, chica! Me llegó un email diciendo que TÚ me recomendaste a registrarme en Faisboo y me registré pero no sé ni qué c*rajo es eso.
- Ay mami don’t worry about it yo ni uso eso.
- Ok mija.
No pasó mucho tiempo para que nuestros padres se enteraran de cómo usar Facebook con la intención de ser detectives privados. Esta es la misma conversación 6 meses después:
- Oye mija ven acá y explícame algo.
- ¿Qué mami? ¿Qué pasó ahora?
- ¿Por qué me dijiste que no usabas el Faisboo? Te vi en una foto en el perfil de María Julia ¡y tenías una borrachera que ni Mandraque el Mago te la quitaba!
- ¿Queeee? ¿Qué foto? ¿Y como entraste al perfil de María Julia?
- ¡La foto donde estaban en un barco tomando cervezas con un embudo y manguera! Y para que sepas Maria Julia me aceptó como amiga en Faisboo!
Ya que Facebook es una epidemia entre nuestros padres (especialmente de 50 para arriba), tengan mucho cuidado con lo que postean en sus perfiles. Pueden ignorar las peticiones de amistades por siempre pero eso no basta. Si uno de tus amigos no es paranoico y todavía sigue creyendo que si ignoras la petición de amistad de alguien ellos van a saber, será uno de tus amigos olvidadizo el que aceptará la petición de amistad de tus padres y así podrán ver una de esas fotos que te pueden incriminar en un futuro.
El eslogan de Facebook es “Facebook te ayuda a conectar y compartir con personas en tu vida”. Deben considerar cambiarlo a “Facebook te ayuda a ser descubierto por las personas que has luchado duro por dejar fuera de tu vida”.