Segunda parte
TAMPA, Florida.— Con gran parte de su cuerpo consumido por el cáncer de la cintura para abajo, Leslee Flasch finalmente enfrentó la verdad: los suplementos en base a hierbas y la dieta especial no estaban funcionando.
"Quiero que me saquen esta cosa. La quiero fuera", dijo a su familia.
Pero era demasiado tarde. El cáncer rectal, "posiblemente curable en etapas más tempranas", había invadido huesos, tejidos, músculos y piel. La mujer de 53 años, residente en Florida, apenas podía sentarse y sangraba y se ensuciaba constantemente.
"Fue terrible", dijo un médico. "El dolor debe haber sido atroz".
Flasch había buscado una cura natural. En vez de desaparecer, la enfermedad mortal siguió su curso normal. ¿Y los farsantes que le vendieron esperanza en un frasco?
"Todo el dinero que tenía, se llevaron la mayor parte", dijo una hermana, Sharon Flasch. "Se aprovechan de las personas enfermas, que creen que eso puede ayudarlas; no importa si se puede o no".
Algunas personas que prueban remedios sin eficacia comprobada ponen en riesgo solo su dinero. Pero las personas con cáncer pueden perder la única posibilidad de derrotar la enfermedad al no seguir un tratamiento convencional o al mezclarlo con otras terapias. Incluso las aparentemente inofensivas vitaminas y los suplementos "naturales" pueden interferir con las medicinas para el cáncer o afectar las hormonas que ayudan al cáncer a avanzar.
Sin embargo, son muy populares entre los pacientes con cáncer, que ansían controlar la enfermedad y que quieren hacer todo lo posible para estar sanos —necesidades emocionales que los hacen vulnerables a las promesas engañosas—.
Las investigaciones calculan que 60% de los pacientes con cáncer prueban remedios no convencionales y aproximadamente 40% toma vitaminas o suplementos dietéticos, cuya seguridad o eficacia no necesita haber sido comprobada y que no han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos federal (FDA).
Ninguno ha resultado ser una cura, aunque algunos demuestran aliviar los síntomas. Las terapias de tacto, las estrategias mente-cuerpo y la acupuntura pueden reducir el estrés y aliviar el dolor, las náuseas, la sequedad en la boca y posiblemente los sofocos, y son recomendados por muchos de los principales expertos en cáncer. Un estudio reciente concluyó que las cápsulas de jengibre aliviaban las náuseas si se comenzaba a tomarlas unos días antes de la quimioterapia.
Muchos hospitales ofrecen aromaterapia, masajes, meditación, yoga y acupuntura debido a que muchos pacientes quieren recibirlos y hay muy poco riesgo de daño físico. Esas terapias se denominan medicina complementaria o integrativa porque se agregan y no "sustituyen" a los tratamientos convencionales.
En el otro extremo del espectro se encuentran curanderos que venden terapias y suplementos alternativos a través de testimonios, no de pruebas. Laetrile, enemas de café "desintoxificantes", cartílago de tiburón —las curas milagrosas cambian pero las falsas promesas siguen siendo las mismas—.
"Lo que estoy observando en el último par de años es un resurgimiento de estas cosas. Están regresando", dijo Barrie Cassileth, jefe de medicina integrativa en el Centro para el Cáncer Memorial Sloan-Kettering en Nueva York y asesor desde hace mucho tiempo de la Sociedad Americana del Cáncer.
Internet fomenta esta tendencia al permitir que las personas compren directamente los productos y eviten a los médicos que podrían ayudarlos a distinguir los fraudes y las afirmaciones falsas de las pruebas científicas. Desgraciadamente, algunos sitios en internet son administrados por curanderos; un título de "doctor" no significa que el remedio sea seguro ni efectivo.
"Muchos de esos doctores se aprovechan de las inseguridades y la necesidad de esperanza de las personas", dijo el doctor Roy Herbst, jefe de cáncer de pulmón en el Centro para Cáncer M.D. Anderson, de la Universidad de Texas.
Aproximadamente 7% de los pacientes con cáncer acuden directamente a una estrategia alternativa, en ocasiones viajando a México, las Bahamas o a un spa en Europa para recibir tratamientos que no están permitidos en EEUU, según se concluye en la investigación de Cassileth. La mayoría de los tipos de cáncer se expanden lentamente, de manera que la personas pueden ser engañadas por un tiempo y pueden pensar que las hierbas o las dietas especiales lo mantienen controlado.
"Después de unos meses se dan cuentas de que las cosas no están funcionando. Pero con el cáncer, se tiene solo una oportunidad. Cuando regresan a un hospital regular están muertos. No hay nada que se pueda hacer por ellos", aseguró.
Estas son algunas de las maneras en que los suplementos y las terapias alternativas pueden causar daño:
-Económicamente. Las píldoras que parecen baratas en realidad cuestan mucho si no sirven para nada o se compran en lugar de los verdaderos medicamentos, frutas y verduras frescos u otros productos que está comprobado que mejoran la salud.
-Médicamente. Probar un remedio alternativo puede retrasar el momento en que un paciente recibe un tratamiento efectivo, lo que permite que el cáncer se extienda. Un cáncer posiblemente curable puede convertirse en un cáncer que no se puede tratar —tal como descubrió Leslee Flasch cuando decidió tardíamente realizarse la cirugía que le habían recomendado—. Un cáncer tan avanzado sin atención médica estándar debe haber provocado un dolor atroz, dijo uno de los médicos, el doctor Lodovico Balducci, del Centro para Cáncer Moffitt en Tampa.
-Físicamente. Los suplementos, incluso los que se asegura que son naturales, tienen efectos biológicos y pueden interactuar de manera peligrosa con una amplia gama de medicamentos.
-Psicológicamente. Los tratamientos inútiles despiertan falsas esperanzas y le quitan a las personas la posibilidad de prepararse para el fin de la vida y morir con dignidad y confort.
Leslee Flasch creyó que los suplementos dietéticos la harían más fuerte y la ayudarían a luchar contra el cáncer —una creencia que su otra hermana, Donna Flasch, todavía comparte a pesar de la muerte de Leslee—.
Pero obtener nutrientes de píldoras es diferente de recibirlas de una dieta equilibrada, aseguran los expertos en nutrición.
"Muchas personas piensan, ‘Bien, si un poco es bueno, cuanto más, mejor’, y sin dudas eso no es verdad para la mayoría de los suplementos dietéticos", dijo Kathy Allen, dietista en el Centro para Cáncer Moffitt.
Algunos ejemplos de posibles daños son:
-La vitamina E puede prolongar la duración del sangrado y ha obligado a la cancelación o el retraso de cirugías por cáncer. Algunos estudios sugieren que puede aumentar el riesgo de determinados tipos de cáncer.
-El betacaroteno, un precursor de la vitamina A, puede aumentar el riesgo de las personas fumadoras de sufrir cáncer de pulmón.
-Los suplementos de ácido fólico pueden aumentar el riesgo de desarrollo de tumores precancerígenos en el colon.
-La vitamina C en grandes dosis puede ayudar a las células cancerígenas a resistir la quimioterapia y la radiación.
Los suplementos en base a hierbas y dietéticos pueden hacer perder eficacia a los tratamientos para el cáncer en maneras que los pacientes no pueden sentir y los médicos no pueden medir. Cuando un tratamiento falla, es imposible determinar si se debió al tipo de cáncer de la persona o a que un suplemento tuvo una interferencia imperceptible.
"Sabemos que hay algún tipo de efecto negativo. Pero no sabemos la magnitud", dijo el doctor Jeffrey White, jefe de medicina complementaria y alternativa del Instituto Nacional para el Cáncer.
Las investigaciones demuestran que hasta dos tercios de los pacientes con cáncer que usan remedios no comprobados no se lo dicen a sus médicos. En ocasiones es porque temen que no aprueben lo que están haciendo, pero a menudo es porque no se dan cuenta de que eso puede dañar su tratamiento.
"No pensaba que fueran medicamentos. No tienen receta médica, así que no son medicamentos. Son todas sustancias naturales", dijo Vince Palella, un paciente con cáncer de próstata de Florida.
Una dietista de Moffitt, Diane Riccardi, descubrió que Palella estaba tomando docenas de píldoras por día, incluyendo un extracto de palma enana americana (saw palmetto). Es posible que el suplemento haya interferido con los tratamientos hormonales para el cáncer o con el control para determinar si esos tratamientos estaban funcionando.
"No hay manera de saberlo", aseguró Riccardi.
Otro suplemento que puede plantear un riesgo para los pacientes con cáncer de próstata es DHEA, que puede afectar los niveles de testosterona, dijo Phyllis Matthews, una enfermera uróloga graduada que trabaja en un grupo de clínicas del Departamento de Asuntos para Veteranos en el área de Denver.
A los médicos especializados en cáncer también les preocupan los isoflavonas y otros suplementos relacionados con la soya, ya que algunas investigaciones sugieren que podrían estimular tumores en las mamas. Los pacientes de cáncer de mama que reciben tamoxifén o inhibidores de aromatasa como Femara o Arimidex no deben usar trébol rojo, dong quai o regaliz, debido a componentes que estimulan los estrógenos, aseguran las pautas de la Sociedad para Oncología Integrativa.
Este mes, la FDA envió 25 cartas de advertencia a vendedores de té, píldoras y otros productos que se vendían a través de internet y que aseguraban de manera falsa que podían curar o prevenir el cáncer. Entre los productos se encontraban sanguinaria (bloodroot), cartílago de tiburón, calcio de coral, cesio, ácido elágico, garra de tigre, té de Essiac y diversos hongos.
En septiembre, la Comisión Federal de Comercio presentó cargos contra cinco empresas por realizar afirmaciones falsas y engañosas con respecto a curas para el cáncer y llegó a acuerdos con otras seis. La agencia también inició un sitio en internet sobre curas falsas para ayudar a los consumidores. Explicó su razonamiento en una declaración:
"Cuando se está luchando contra el cáncer, lo último que se necesita es ser estafado".