Detalle de un vestido de la marca brasileña Alessa. Foto: Antonio Lacerda/EFE.
Una modelo desfila una creación de Melk Z-Da. Foto: Str/EFE.
Creación de Lenny para los días de sol y playa. Foto: Str/AP
Río de Janeiro/EFE — La sobriedad del blanco y negro y la extravagancia y colorido del “pop art” sobresalieron en la penúltima jornada de la Fashion Rio, la Semana de la Moda de Río de Janeiro, que presentó las últimas tendencias cariocas para la temporada estival.
En el primer pase del día, el diseñador Walter Rodrigues sacó a las modelos fuera de los antiguos almacenes portuarios donde se celebran este año los desfiles y las puso a caminar al borde del mar, mientras de fondo atardecía en la Bahía de Guanabara.
El blanco y negro, en unos diseños inusualmente sobrios para la temporada de primavera y verano, fueron los colores protagonistas de unas prendas que se ajustan al cuerpo y juegan con la superposición de piezas.
Apenas algunos guiños en amarillo y un par de estampados florales fueron las únicas concesiones que hizo Rodrigues para favorecer el contraste de unos diseños en los que las camisas, las blusas y las bermudas se erigieron en prendas estrella para la mujer del próximo verano.
Sobre el extremo opuesto de la paleta de colores transcurrió el desfile del modisto Luciano Canale para la casa Santa Ephigenia, que tomó como principal fuente de inspiración la figura de la artista plástica japonesa Yayoi Kusama, uno de los mayores exponentes del movimiento “pop art” en el mundo.
El universo imaginario de Kusama, que decidió internarse en un psiquiátrico por voluntad propia para tratar un trastorno obsesivo compulsivo, fue utilizado por Canale para crear unas prendas llenas de color, de brillos y destellos de luz.
De corte sencillo, las formas circulares de todos los tamaños invaden los diseños y fueron la nota dominante de unos vestidos que bien parecen sacados de la década de los sesenta.
Tejidos frescos como la seda, el lino o el algodón sirvieron para dar forma a unos patrones que anuncian un próximo verano austral festivo y colorido.
En el primer pase del día, el diseñador Walter Rodrigues sacó a las modelos fuera de los antiguos almacenes portuarios donde se celebran este año los desfiles y las puso a caminar al borde del mar, mientras de fondo atardecía en la Bahía de Guanabara.
El blanco y negro, en unos diseños inusualmente sobrios para la temporada de primavera y verano, fueron los colores protagonistas de unas prendas que se ajustan al cuerpo y juegan con la superposición de piezas.
Apenas algunos guiños en amarillo y un par de estampados florales fueron las únicas concesiones que hizo Rodrigues para favorecer el contraste de unos diseños en los que las camisas, las blusas y las bermudas se erigieron en prendas estrella para la mujer del próximo verano.
Sobre el extremo opuesto de la paleta de colores transcurrió el desfile del modisto Luciano Canale para la casa Santa Ephigenia, que tomó como principal fuente de inspiración la figura de la artista plástica japonesa Yayoi Kusama, uno de los mayores exponentes del movimiento “pop art” en el mundo.
El universo imaginario de Kusama, que decidió internarse en un psiquiátrico por voluntad propia para tratar un trastorno obsesivo compulsivo, fue utilizado por Canale para crear unas prendas llenas de color, de brillos y destellos de luz.
De corte sencillo, las formas circulares de todos los tamaños invaden los diseños y fueron la nota dominante de unos vestidos que bien parecen sacados de la década de los sesenta.
Tejidos frescos como la seda, el lino o el algodón sirvieron para dar forma a unos patrones que anuncian un próximo verano austral festivo y colorido.