Nueva York — El piropo ha sido el arma clave para enamorar y expresar el amor que se tiene a otra persona. “Amarás a quien no te ama por no haber amado a quien siempre te amó”, ha sido leído 111,595 veces en el sitio de internet Piropos.name.
En los últimos tiempos, un recurso “on line” popular es la búsqueda de piropos a través de portales dedicados al tema en la Internet.
“Cuando te conocí, algo bello descubrí en mí, era ese amor tan bonito y tan grande que sentí hacia ti”, se puede leer en el portal Piropos.webcindario.com, donde se encuentran piropos organizados por temas como de amor, graciosos y de amistad.
Pero si tiene un poco de vergüenza o no se atreve a “piropear” cara a cara, web sites como www.enviaunpiropo.com le permitirán hacerlo de forma gratuita.
También hay sitios en la Internet que ofrecen una lista de frases que combina el humor y lo cursi, por ejemplo Rincondelvago.com: “Soñé que me amabas soñé que me querías pero me caí de la cama por soñar tonterías”. Otro de los portales en el cual puede recurrir para este tipo de piropos es Rincondechistes.com, en la sección dedicada al amor.
“Definitivamente el piropo es algo que va a afianzar lo que la pareja opina del otro, lo bien que se ve, lo que le gusta, en cuanto a elogios, etcétera. El piropo ayuda a aumentar el autoestima de la pareja, aunque no la tenga baja le deja saber lo importante que es para el otro”, dijo el doctor Carlos Maldonado durante una entrevista con EL DIARIO/LA PRENSA.
El sexólogo dominicano, miembro del equipo de la clínica Amber de Nueva York, aseguró que el piropo es uno de los elementos que va desapareciendo en la convivencia y durabilidad de la pareja. “Llega una época en el cual por más romántico que sea, como comprar flores en un momento especial y no a menudo, se va perdiendo el encanto y se llega a la monotonía, y es aquí cuando comienzan los problemas”, explicó Maldonado.
Piropo —según el diccionario— proviene del latín pyrôpus, que no es más que una piedra fina de color rojo de fuego, una variedad de granate. También se le llama así al rubí. De su sentido coloquial deriva como lisonja, “requiebro o frase ingeniosa que se lanza a una persona con el propósito de cortejarla o enamorarla”.
Los expertos aseguran que los piropos suelen resaltar la belleza de la mujer o del hombre, pero a veces pueden resultar ofensivos y materializar la dominación simbólica masculina, incluso el acoso sexual.
Este lenguaje para enamorar puede llegar a ser tan ingenioso, pícaro y original que se podrían considerar como de subgénero popular, muy similar a epigramas, sentencias, refranes, adagios y greguerías.
Los expertos en historia egipcia, aseguran que los primeros piropos registrados se descubrieron en el Antiguo Egipto, específicamente en la tumba de Tutankamón. Los nobles obreros fueron los primeros inventores de los piropos, quienes al transportar las piedras para fabricar las pirámides, decían frases agradables para atraer a las chicas para ganarse su amistad o tener relaciones sexuales.
Historiadores aseguran que en la Antigua Grecia, “un violador pastor de cabras llamado París le lanzó un piropo a una tal Elena de Troya y tal fue la excitación de ella que su marido se enteró y se lió una buena”.
Más tarde en la Edad Media, se dice que “el caballero lanzaba varios piropos a la dama antes de matar al dragón”.
En América, aseguran que durante la Colonia, “los galantes peninsulares solían dirigirse al Nuevo Mundo a huir de sus prometidas”, pero se enamoraban de las bellezas autóctonas a quienes seducían con palabras bonitas.
Fueron ellos los que introdujeron el elegante y refinado arte del piropo en el hemisferio.
El sexólogo Carlos Maldonado recalcó que a la hora del acto sexual, los piropos son una parte importante del mismo.
“Hay que aclarar que el hombre se excita más por lo que ve, en cambio la mujer por los sentidos y por lo que escucha. Es importante que la mujer reciba un tipo de estímulo como cuando él le hablan de cerca al oído. En el sexo todo está permitido como en la guerra, eso sí, siempre y cuando sea consensual. El problema viene cuando no es una costumbre en nuestra sociedad machista; puede suceder que cuando la mujer le diga un piropo al hombre, éste le contesta: ‘¿dónde tu aprendiste eso?’. Entonces se inician los problemas”, agregó.
julio.paredes@eldiariony.com