La página de YouTube Edu. (FOTO: AP)
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En 2002, el Instituto de Tecnología de Massachusetts lanzó el portal MIT OpenCourseWare (http://ocw.mit.edu) con el objetivo de ofrecer prácticamente todos sus cursos online, de forma gratuita.

Cuesta creer que resulte tan fácil tener acceso a estos cursos. No hay que registrarse y en un minuto, uno puede ver al profesor Walter Lewin demostrando las leyes físicas del péndulo.

En diciembre pasado, MIT anunció que su portal había generado más de 50 millones de visitas en todo el mundo.

Uno se pregunta qué interés puede tener una institución educativa que cobra sumas enormes por admisión en ofrecer gratis sus productos.

Ben Hubbard, director de programas del proyecto digital de la Universidad de California-Berkeley, opina que esa ha sido siempre la vocación de una universidad.

“La misión de la universidad ha sido la misma, desde nuestra fundación en 1800”, manifestó. “Tiene tres partes: enseñar, investigación y servicios comunitarios. Probablemente en 1800 no pensaban en tener un alcance global, pero la tecnología ha eliminado las barreras geográficas”.

En 1995, Berkeley comenzó a ofrecer por internet transmisiones de video y sonido de sus clases (http://webcast/berkeley.edu).

En 2007, Apple creó iTunes U, un servicio que da a las universidades la opción de distribuir su material internamente, solo a sus estudiantes, o a todo el mundo. La mayoría de las universidades combinan ambos servicios.

Herramientas como iTunes U y YouTube EDU no solo benefician a la gente curiosa, que está siempre interesada en aprender algo nuevo y en tomar una o dos clases de ingeniería o economía, sino que constituyen poderosos instrumentos publicitarios, que en realidad ponen a disposición de la gente apenas un aspecto de la experiencia universitaria, según las universidades.