Los autores del informe se refieren al calor como "el asesino silencioso". (FOTO: Ciro Cesar/La Opinión)
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Los autores del informe se refieren al calor como "el asesino silencioso", el mismo que causó la muerte a unas 70 mil personas en Europa en el verano de 2003 y que causa la muerte no registrada de decenas de miles de personas cada año en países del tercer mundo.

El objetivo de este trabajo es atraer al debate y a la presión en favor de reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera a los profesionales y responsables de la salud, desde un punto de vista humanitario, pero también desde un punto de vista económico.

Si no se pone remedio, en el caso de los países pobres veremos altas mortandades por culpa de un incremento de la transmisión de la malaria y otras dolencias infecciosas, o por cuestiones tan simples como diarreas por consumo de alimentos en mal estado.

Los países ricos lo tienen mejor, porque sólo con trabajar para construir sociedades con una menor huella de carbono tendrían ciudadanos más sanos: menos obesidad y menos diabetes por efecto del ejercicio físico que implica no usar el vehículo particular, menos afecciones pulmonares por una menor contaminación, y menos estrés, al poder disfrutar de ciudades más limpias y vivibles.

El profesor del University College de Londres, Hugh Montgomery, recordó las cifras que maneja la Unión Europea (UE) en el sentido de que una reducción del 30% de las emisiones de C02 supondría para los sistemas de salud un ahorro anual de 76.000 millones de euros (103.350 millones de dólares al cambio actual).

La comparación entre ricos y pobres es demoledora, señala el informe que publica "The Lancet": "la pérdida de años de vida saludable como consecuencia de un cambio medioambiental global será 500 veces mayor en África que en las naciones europeas, pese a que las naciones africanas contribuyen poco al calentamiento global".