La pareja debe cuidarse para una vida armoniosa y sana. (FOTO: Reforma)
1/1

KANSAS CITY, Misurí, EE.UU. (AP) - Cuando la Universidad de Kansas envió investigadores a asilos de ancianos para ver cómo se manejaba el tema de las relaciones sexuales, nadie quería hablar al principio.

"Nadie tocaba el tema", comentó Gayle Doll, directora del Centro sobre la Ancianidad de la universidad. "Supongo que a la gente le cuesta pensar que sus padres mantienen relaciones sexuales, y más todavía sus abuelos".

A raíz de esa experiencia, los investigadores diseñaron seminarios y otros métodos para alentar a los empleados de los ancianatos a que hablen del tema y traten de garantizar el que los ancianos satisfagan las necesidades que puedan tener en ese campo.

Uno de los primeros seminarios tuvo lugar en el asilo Schowalter Villa de Hesston, donde la reacción inicial de varios empleados fue, "¿Â¡de qué vamos a hablar!?", relata Lillian Claassen, vicepresidenta de servicios de salud de ese centro.

Claassen dijo que la sexualidad de los residentes siempre fue un tema delicado en los asilos de ancianos.

"No es que no nos importasen sus necesidades en el pasado, pero fue como una liberación cuando tuvimos discusiones francas con los investigadores de la universidad", expresó Claassen. "Hizo que la gente comenzase a pensar acerca de cómo puede ayudar a los residentes".

Doll dijo que las clases ponen énfasis en lo que significa la sexualidad para los ancianos, en identificar las barreras que les impiden satisfacer sus necesidades sexuales, en la búsqueda de estrategias para asistir a los residentes y en aprender a distinguir entre lo que constituye un comportamiento sexual aceptable y lo que no.

Hay veces en que un simple cartel de "no molestar" basta. O instruir al personal para que golpee la puerta de una habitación antes de entrar. Claassen dijo que su asilo de ancianos tiene una sala en la que los residentes pueden estar solos y que el personal está preparado para hacer frente a cualquier situación que pueda surgir.