La escasa comunicación con sus padres se cuentan entre las razones por las que las adolescentes quedan embarazadas.
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Madrid/EFE — La mayoría de los adolescentes creen que están bien informados, se sienten inmunes a las amenazas y problemas y aparentan ser independientes. Muchos de ellos incluso exhiben sólidos argumentos sobre la sexualidad.

¿Pero quien les informa y de qué manera? ¿Cuál es la calidad de la información con que cuentan? Si los padres no hablan de estos temas con sus hijos, ¿Qué aprenderán los jóvenes por su cuenta a través de Internet o de los líderes de sus pandillas?

Según la prestigiosa pedagoga Nora Rodríguez, cuyos manuales sobre cómo entender y educar a los niños se han convertido en libros de referencia en muchos países, “todos los adolescentes consumen información sexual en grandes cantidades sin saber separar lo que les sirve y lo que no”.

“Viven en un mundo que los transforma en consumidores de primer orden mientras los usa como símbolo sexual de juventud. En medio de ello, se educan solos, utilizados permanentemente como objetos sexuales por una sociedad que exalta la potencia sexual y la juventud”, señala la autora del libro “¿Hablas de sexo con tu hijo?”

Las primeras experiencias eróticas. Las prácticas sexuales más comunes. Los métodos anticonceptivos. Los estímulos y estimulantes para una mejor relación. El papel de las chicas y los chicos. La homosexualidad. La sexualidad de los padres…

Son temas tan atractivos como un imán para los adolescentes, y a la vez tan espinosos como un erizo para los padres, que a menudo no saben como plantearlos o responderlos adecuadamente.

Según Nora Rodríguez, “asomarse a la vida sexual de los hijos requiere mucha información seria y autenticidad personal, e implica atreverse a formar parte de su desarrollo sexual sin inmiscuirse demasiado en sus decisiones”.