MÉXICO, DF.- Son como los personajes de una película, como dos hermanos que deciden tomar caminos distintos: uno elige la ruta del bien y el otro va por el lado oscuro. Así se puede ejemplificar la producción de colesterol bueno y malo en el organismo.
Esto en sentido figurado, porque en realidad el colesterol "no tiene maldad", aclara el cardiólogo Mario Vélez.
De hecho, la molécula de colesterol es la misma. Lo que hace la diferencia entre el bueno y el malo es su peso y densidad al momento de ser transportados por la sangre.
El colesterol es una grasa o lípido esencial para la vida, sirve como combustible y juega un papel importante en la estructura de las células y en la producción de hormonas, pero para poder viajar a través de la sangre necesita combinarse con proteínas.
A la unión de ambas sustancias se le llama lipoproteína y esta puede ser una lipoproteína de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés), que es el colesterol malo, o una lipoproteína de alta densidad (HDL, siglas en inglés), que es el colesterol bueno.
El colesterol malo o LDL es el que acumula las grasas en las paredes de las arterias, situación que a la larga obstruye el flujo de sangre al corazón y cerebro provocando infartos entre más grasas se consuman más colesterol LDL producirá el organismo.
El colesterol bueno o HDL es el encargado de quitar el depósito de grasa de las arterias, explica el médico adscrito a la Unidad Coronaria del Centro Médico Nacional Siglo 21.
"Mientras más bajo esté el colesterol bueno existe más riesgo de sufrir problemas cardiovasculares es más, a pesar de que el colesterol malo esté bajo, si el colesterol bueno también lo está, el riesgo no disminuye", explica.
Vélez indica que, de acuerdo con diversos estudios, por cada uno por ciento en el incremento de los niveles de colesterol HDL, se reduce 2 por ciento el riesgo de enfermedades cardiacas en hombres y 3 por ciento en mujeres.
El problema es que la producción de colesterol HDL está determinada genéticamente y entre los mexicanos existe una predisposición a producir poco colesterol bueno y mucho malo.
Además de que la diabetes tipo 2 y la obesidad también contribuyen a la disminución del colesterol HDL, detalla Philip Barter, director del Heart Research Institute en Sydney, Australia.
Esa es la razón de que las dislipidemias sean un serio problema en el País, pues entre la población mexicana existe la combinación de los tres factores, indica el cardiólogo australiano.
Actualmente la tercera parte de los mexicanos, tanto hombres como mujeres, muere por problemas cardiovasculares, pero sólo entre 6 y 8 por ciento de los pacientes sabe que tiene problemas de colesterol, señala Vélez.
"Esta alteración no se ve ni se nota, lo que la hace más grave. El colesterol y los triglicéridos no duelen cuando están altos, es una enfermedad que mata despacio y de forma silenciosa", advierte.
Aunque hoy día existen medicamentos muy efectivos para elevar los niveles de colesterol bueno, la mejor estrategia para eliminar el riesgo de morir por un evento cardiovascular es cambiar los hábitos de vida.
"La gente tiene que levantarse y ponerse a caminar, porque el ejercicio aumenta la síntesis de HDL deben modificar sus hábitos alimenticios, comer más vegetales y frutas y menos grasas de origen animal y dejar de fumar", sugiere Vélez.
Para sentirse mejor
Los expertos sugieren:
· Adelgazar y comer saludablemente eleva 15 por ciento los niveles de colesterol bueno.
· Caminar por lo menos 40 minutos, cuatro veces a la semana, lo incrementa 5 por ciento.
· Dejar de fumar aumenta 10 por ciento los niveles de colesterol bueno.
MÉXICO, DF.- Son como los personajes de una película, como dos hermanos que deciden tomar caminos distintos: uno elige la ruta del bien y el otro va por el lado oscuro. Así se puede ejemplificar la producción de colesterol bueno y malo en el organismo.
Esto en sentido figurado, porque en realidad el colesterol "no tiene maldad", aclara el cardiólogo Mario Vélez.
De hecho, la molécula de colesterol es la misma. Lo que hace la diferencia entre el bueno y el malo es su peso y densidad al momento de ser transportados por la sangre.
El colesterol es una grasa o lípido esencial para la vida, sirve como combustible y juega un papel importante en la estructura de las células y en la producción de hormonas, pero para poder viajar a través de la sangre necesita combinarse con proteínas.
A la unión de ambas sustancias se le llama lipoproteína y esta puede ser una lipoproteína de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés), que es el colesterol malo, o una lipoproteína de alta densidad (HDL, siglas en inglés), que es el colesterol bueno.
El colesterol malo o LDL es el que acumula las grasas en las paredes de las arterias, situación que a la larga obstruye el flujo de sangre al corazón y cerebro provocando infartos entre más grasas se consuman más colesterol LDL producirá el organismo.