Frigidez es el término cuyo significado se deriva de las ideas de frío y frialdad; implica, esconde o manifiesta una carencia o una imposibilidad, lo que a la luz de las contribuciones científicas es considerado no como una falta absoluta de calor o calidez, sino como una dificultad.
Pero, ¿qué es frigidez? Es una disfunción sexual de las mujeres que no sienten deseo erótico y que consecuentemente, no pueden alcanzar el orgasmo aunque sea estimulada por su pareja.
Se estima que sólo una de cada tres mujeres logra tener un orgasmo durante el coito y que hay muchas que jamás lo experimentan.
No alcanzar el clímax no siempre es sinónimo de frigidez, ya que muchas veces esta situación se debe a problemas específicos que se superan en subsiguientes encuentros íntimos.
La frigidez es un problema complejo que no sólo se refiere al orgasmo, sino también al proceso previo que lleva a concretar una relación sexual. Esta dolencia también está relacionada con la falta de deseo sexual y con la ausencia de excitación antes y durante el coito.
En algunos casos, en los que se da una falta de deseo en la esposa, pero no del marido, diversos estudios indican que algunas mujeres "soportan" las relaciones sexuales, que no son excitantes para ellas, de manera que su pareja puede eyacular rápidamente y terminar el coito.
Pero, el participar de este acto y encontrarse con la satisfacción y el placer que él goza, mientras que ella se limita a procurar su cuerpo, es muy frustrante para la mujer. Para contrarrestar tales sentimientos, en ocasiones él la presiona para que se excite y esto inhibe aún más la respuesta sexual de ella. Así, resulta obvio que esta no es la mejor manera de actuar, por que lo que más conveniente para a ambos es buscar ayuda profesional.
Muchas de estas mujeres suelen formar pareja e incluso tener hijos; sin embargo, llevan su vida sexual como una obligación matrimonial con la idea cumplir con el mandato de la reproducción.
Conducta común
Por muchos varones, el coito se realiza con un comportamiento rápido y casi mecánico que los hace llegar al orgasmo casi inmediatamente, es decir, con eyaculación precoz, a la "satisfacción" genital. Se omite así que para la mujer el acto sexual debe ser el resultado de una progresión lenta.
Las mujeres necesitan de las caricias físicas, pero sobre todo de las caricias del alma. La mujer anhela seguridad, ternura, respuestas afectivas, plenas de comprensión; muchas mujeres tienen contra el marido resentimientos de los que no hablan jamás, pero que las roen y las conducen a la frigidez.
Otras mujeres no conocen el funcionamiento de su propio cuerpo, por lo que no saben cuándo tienen un orgasmo. Esto sucede ya que, por ejemplo, la masturbación femenina ha sido fuertemente censurada por la familia o el predominio de posturas religiosas. Del mismo modo, existe desinformación sobre las causas y tratamientos, por lo que son pocas las que acuden a un especialista.
No sólo lo corporal
El problema de la frigidez no tiene relación exclusivamente con la falta de placer físico. La mujer que no puede sentir deseo sexual ve limitado su funcionamiento en la vida, lo que compromete otras áreas, como la emocional. Muchas veces, fingen que sienten placer, para satisfacer el ímpetu de su pareja, quien usualmente no es capaz de percatarse ni de entender esta situación.
Muchos grupos culturales son esencialmente machistas, por lo que se espera que la mujer cumpla con roles de madre o esposa servicial y la relegan en el plano sexual. Por ello, hay personas que no revelan su problema y se refugian en el silencio.
Ante esto, es importante resolver el problema de autoestima que prevalece en muchas mujeres que no pueden sentir placer ni deseo erótico. Ellas se sienten incapaces de satisfacer completamente a un hombre y además, piensan que nunca podrán superar esta dificultad, lo que las lleva a estados depresivos e intensa desconfianza en la posibilidad de encontrar una pareja distinta.
Afortunadamente, cada vez más se reconoce que la mujer, aparte de su rol reproductivo, puede disfrutar de una sexualidad plena junto a alguien que ella elija. Por lo mismo, el tema de la frigidez es algo que debe hablarse más frecuentemente, considerar que tiene tratamiento, que se puede superar junto al ser amado y, si es necesario, con la ayuda de un especialista que pueda ayudarles a determinar las causas.
*El autor es psiquiatra y psicoanalista.
Las principales causas
Los motivos que llevan a las mujeres a padecer de frigidez son principalmente:
- Problemas psicológicos, vinculados con el trato de la pareja y los modelos aprendidos.
- Experiencias sexuales traumáticas como abusos en la infancia, mitos arraigados, prejuicios respecto al placer, etcétera.
Los menos son de origen orgánico provocados por:
- Cirugías
- Tumores benignos
- Inflamaciones o sequedad vaginal
Frigidez es el término cuyo significado se deriva de las ideas de frío y frialdad; implica, esconde o manifiesta una carencia o una imposibilidad, lo que a la luz de las contribuciones científicas es considerado no como una falta absoluta de calor o calidez, sino como una dificultad.
Pero, ¿qué es frigidez? Es una disfunción sexual de las mujeres que no sienten deseo erótico y que consecuentemente, no pueden alcanzar el orgasmo aunque sea estimulada por su pareja.
Se estima que sólo una de cada tres mujeres logra tener un orgasmo durante el coito y que hay muchas que jamás lo experimentan.
No alcanzar el clímax no siempre es sinónimo de frigidez, ya que muchas veces esta situación se debe a problemas específicos que se superan en subsiguientes encuentros íntimos.
La frigidez es un problema complejo que no sólo se refiere al orgasmo, sino también al proceso previo que lleva a concretar una relación sexual. Esta dolencia también está relacionada con la falta de deseo sexual y con la ausencia de excitación antes y durante el coito.
En algunos casos, en los que se da una falta de deseo en la esposa, pero no del marido, diversos estudios indican que algunas mujeres "soportan" las relaciones sexuales, que no son excitantes para ellas, de manera que su pareja puede eyacular rápidamente y terminar el coito.
Pero, el participar de este acto y encontrarse con la satisfacción y el placer que él goza, mientras que ella se limita a procurar su cuerpo, es muy frustrante para la mujer. Para contrarrestar tales sentimientos, en ocasiones él la presiona para que se excite y esto inhibe aún más la respuesta sexual de ella. Así, resulta obvio que esta no es la mejor manera de actuar, por que lo que más conveniente para a ambos es buscar ayuda profesional.