En un estudio reveló que el 93% de las comidas infantiles en varios restaurantes de comida rápida tiene entre 800 a 1,110 calorías. (FOTO: J. EMILIO FLORES/La Opinión)
MÉXICO, DF 22-Oct .- Los expertos recomiendan no ingerirla porque puede ser poco saludable, pero la realidad es que la comida rápida es a veces la única opción posible en estos tiempos de mucho trabajo y estrés.
Así que si tú estás entre este grupo de personas, debes recordar que aun en la comida rápida hay diferencias y posibilidades de comer de forma más nutritiva o, al menos, menos nociva.
Si observas la cantidad de carbohidratos, grasas y proteínas de los alimentos notarás que hay comidas rápidas que no acumulan tantas calorías.
Por ejemplo, si vas a un restaurante de pizzas porque no hay otra opción, o simplemente el antojo es demasiado, puedes elegir una rebanada con queso y vegetales, que dista mucho en calorías y grasas de la de pepperoni.
"La cantidad de grasas es muy significativa entre una y otra, pero la del embutido no trae fibra y no te sacia a largo plazo", explica la nutrióloga Marissa Ballesteros Almaguer.
"Por el contrario, la de champiñones, pimientos y cebolla, aunque tenga una gran cantidad de carbohidratos, tiene fibra y hace que no te den deseos de comer más pronto y, sobre todo, que no contiene tanta grasa de origen animal, como la de los quesos mozzarella, que se suma a la del pepperoni".
En casa siempre hay más posibilidades de ver la diferencia. Por ejemplo, si llegas hambriento y lo que quieres es saciar rápido el hambre, tienes la opción quizá de unos tacos de maíz con picadillo o rollitos de jamón de pavo rellenos de espárragos u otras verduras.
Aquí la diferencia es más obvia, porque los rollitos no te aportan calorías extras y es pura proteína.
Y puedes agregarles pico de gallo, espárragos y champiñones picados, para que te sacien más a largo plazo.
"En los tacos, sin embargo, están los tres grupos de alimentos, pero con un contenido energético mayor", agrega la especialista.
Algo recurrente para el desayuno y la cena, por lo rápido de preparar, es el cereal.
Si prefieres el de fibra, tipo All Bran, y leche descremada, tendrás una ventaja contra la granola, que tiene más azúcares, por el coco y las almendras, lo que incrementa la cantidad de calorías, así que sin lugar a discusión, la primera alternativa es mejor en cuestión de nutrición.
Si a media mañana o en la tarde caes en el antojo de algo dulce y piensas en una dona, recuerda que tiene una gran cantidad de calorías y carbohidratos, además de que se fríe en aceite reciclado, que se convierte en grasas dañinas o transfat, y favorece a la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.
A cambio están las galletas de avena, que cuentan con un porcentaje nutricional más alto por la fibra y poca grasa, así que la alternativa sigue siendo sabrosa y mejor.
Si vas al cine o alguna cafetería y la decisión está entre hamburguesas, sandwiches y hotdogs, es bueno que sepas algunos tips.
"La hamburguesa es la favorita de la comida rápida, es un alimento completo en cuanto a carbohidratos, proteínas y grasas, pero las hay desde 300 a 600 calorías, según lo 'afilado' del cliente", comenta sonriendo la especialista en nutrición.
Si se prepara en casa hay que cuidar la carne con la que se elabora, ya eso mejora la cantidad de calorías que se ingieren, pero en las comerciales es más difícil. Hay que recordar que normalmente las hacen de carne congelada o revuelta de varios tipos de carne.
Su contraparte, el sandwich de atún, es sano, es más, le hace bien un poquito de mayonesa, porque se necesitan las grasas, sobre todo si son saludables, como las almendras o el aceite de oliva, que contienen ácidos Omega 3 y que ayudan al cerebro, la piel, el sistema inmunológico y son desinflamatorios naturales.
"Se nos hizo tenerle miedo a las grasas, pero debe ser sólo a las de origen animal", señala la experta.
El hot dog está dentro de esta competencia, al ser uno de los antojos más fáciles de preparar.
Ballesteros Almaguer le calcula 155 calorías a este ícono de la comida rápida estadounidense, menos que el sandwich de atún, pero lo importante es la nutrición y para esto tiene que medirse la calidad del embutido que, si es de pavo, contiene menos calorías.
También se consiguen en el mercado salchichas aún más saludables, pero más caras, que se empacan al alto vacío y que no contienen muchos conservadores, para que te des este gusto en casa al sumarle cualidades nutritivas.
"Es más nutritivo un sandwich de atún o de jamón de pavo", agrega. "Es importante cuidar las calorías, y pueden ser las mismas si provienen de una fruta, una salchicha o una rebanada de jamón, pero los nutrientes son muy diferentes en eso hay que tener mucho cuidado".
Y si se trata de disfrutar de una película, ya sea en casa o en el cine, las palomitas son imprescindibles, claro, a menos que se atraviesen unas papitas.
"Al analizarlas", explica la nutrióloga, "no se encontró gran diferencia en cuanto a calorías y carbohidratos, pero sí en saciedad, porque ésta es mayor en tres tazas de palomitas, comparado con las 22 piezas o 25 gramos de la bolsita de frituras".
En cuanto a los postres, la comparación entre una nieve de agua y otra de crema es obvia en cuanto a número de calorías, porque la de leche tiene lo doble, sin embargo, se recomienda más esta última por ser más nutritiva al contener los tres grupos de alimentos. Lo mismo sucede con las paletas.
Si te vas de fiesta, estás en la playa o en un restaurante, lo de moda es beber una copa de vino tinto, pero a lo mejor se te antoja una piña colada con ron.
Ambas bebidas contienen alcohol, pero ni le pienses en cuestión de calorías, porque el vino tiene sólo 72, mientras que la bebida preparada sube hasta 302. Además, no tiene las cualidades cardiovasculares que le han otorgado al caldo de uvas.
¿Por qué da hambre?
Si hay más ingesta de azúcares da más hambre, explica la nutrióloga.
"Es como un círculo vicioso, en el que al comer una dona, cereales refinados o postres, los niveles de azúcares llegan más rápido a la sangre".
Y así como se elevan bruscamente, bajan, y entonces el cuerpo pide más, porque ya no hay combustible en la sangre para que el cerebro se alimente.
"Ya no es falta de fuerza de voluntad, es como una respuesta fisiológica a tu organismo que te pide más por haberle dado más azúcares. En cambio, cuando balanceas bien los grupos de nutrientes, que son proteínas, carbohidratos y grasas, aguantas mejor entre una comida y la siguiente y sin antojos en el ínter", agrega.
Por eso se recomienda elegir azúcares con índice glicémico bajo, que son los que llegan lentamente a la sangre y que, por lo general, tienen fibra o carbohidratos, como los frijoles, lentejas y frutas, y no tanto refinados, como cereales, o con mucho almidón, si se trata de papas.
Lo ideal es el colorido Para tener un ejemplo de una dieta balanceada en nutrientes se requiere de una variedad de colores en el plato.
"El morado, rojo, verde, amarillo y naranja de los vegetales y las frutas contienen antioxidantes que evitan el cáncer y las enfermedades degenerativas", agrega Ballesteros.
Se requiere, además, un estilo de vida saludable, desde cómo se maneja el estrés, hacer ejercicio, meditación y relajación.
Dice que los problemas diarios están muy ligados a la nutrición, porque ésta se basa en un aspecto biopsicoemocional.
"Al estar estresados se produce la hormona que se llama cortisol, que te hace desajustes, de tal forma que te vas más por la comida y lo dulce".
Muchos de sus pacientes, agrega, comen por ansiedad, que en la mayoría de los casos se genera por el estrés, aunque no tengan hambre.
Hamburguesa con queso: 518 calorías
VS.
Sandwich de pavo: 238 calorías
Copa de piña colada con ron: 302.4 calorías
VS.
Copa de vino: 72 calorías
Así que si tú estás entre este grupo de personas, debes recordar que aun en la comida rápida hay diferencias y posibilidades de comer de forma más nutritiva o, al menos, menos nociva.
Si observas la cantidad de carbohidratos, grasas y proteínas de los alimentos notarás que hay comidas rápidas que no acumulan tantas calorías.
Por ejemplo, si vas a un restaurante de pizzas porque no hay otra opción, o simplemente el antojo es demasiado, puedes elegir una rebanada con queso y vegetales, que dista mucho en calorías y grasas de la de pepperoni.
"La cantidad de grasas es muy significativa entre una y otra, pero la del embutido no trae fibra y no te sacia a largo plazo", explica la nutrióloga Marissa Ballesteros Almaguer.
"Por el contrario, la de champiñones, pimientos y cebolla, aunque tenga una gran cantidad de carbohidratos, tiene fibra y hace que no te den deseos de comer más pronto y, sobre todo, que no contiene tanta grasa de origen animal, como la de los quesos mozzarella, que se suma a la del pepperoni".
En casa siempre hay más posibilidades de ver la diferencia. Por ejemplo, si llegas hambriento y lo que quieres es saciar rápido el hambre, tienes la opción quizá de unos tacos de maíz con picadillo o rollitos de jamón de pavo rellenos de espárragos u otras verduras.
Aquí la diferencia es más obvia, porque los rollitos no te aportan calorías extras y es pura proteína.
Y puedes agregarles pico de gallo, espárragos y champiñones picados, para que te sacien más a largo plazo.
"En los tacos, sin embargo, están los tres grupos de alimentos, pero con un contenido energético mayor", agrega la especialista.
Algo recurrente para el desayuno y la cena, por lo rápido de preparar, es el cereal.
Si prefieres el de fibra, tipo All Bran, y leche descremada, tendrás una ventaja contra la granola, que tiene más azúcares, por el coco y las almendras, lo que incrementa la cantidad de calorías, así que sin lugar a discusión, la primera alternativa es mejor en cuestión de nutrición.
Si a media mañana o en la tarde caes en el antojo de algo dulce y piensas en una dona, recuerda que tiene una gran cantidad de calorías y carbohidratos, además de que se fríe en aceite reciclado, que se convierte en grasas dañinas o transfat, y favorece a la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.
A cambio están las galletas de avena, que cuentan con un porcentaje nutricional más alto por la fibra y poca grasa, así que la alternativa sigue siendo sabrosa y mejor.
Si vas al cine o alguna cafetería y la decisión está entre hamburguesas, sandwiches y hotdogs, es bueno que sepas algunos tips.
"La hamburguesa es la favorita de la comida rápida, es un alimento completo en cuanto a carbohidratos, proteínas y grasas, pero las hay desde 300 a 600 calorías, según lo 'afilado' del cliente", comenta sonriendo la especialista en nutrición.
Si se prepara en casa hay que cuidar la carne con la que se elabora, ya eso mejora la cantidad de calorías que se ingieren, pero en las comerciales es más difícil. Hay que recordar que normalmente las hacen de carne congelada o revuelta de varios tipos de carne.
Su contraparte, el sandwich de atún, es sano, es más, le hace bien un poquito de mayonesa, porque se necesitan las grasas, sobre todo si son saludables, como las almendras o el aceite de oliva, que contienen ácidos Omega 3 y que ayudan al cerebro, la piel, el sistema inmunológico y son desinflamatorios naturales.
"Se nos hizo tenerle miedo a las grasas, pero debe ser sólo a las de origen animal", señala la experta.
El hot dog está dentro de esta competencia, al ser uno de los antojos más fáciles de preparar.
Ballesteros Almaguer le calcula 155 calorías a este ícono de la comida rápida estadounidense, menos que el sandwich de atún, pero lo importante es la nutrición y para esto tiene que medirse la calidad del embutido que, si es de pavo, contiene menos calorías.
También se consiguen en el mercado salchichas aún más saludables, pero más caras, que se empacan al alto vacío y que no contienen muchos conservadores, para que te des este gusto en casa al sumarle cualidades nutritivas.
"Es más nutritivo un sandwich de atún o de jamón de pavo", agrega. "Es importante cuidar las calorías, y pueden ser las mismas si provienen de una fruta, una salchicha o una rebanada de jamón, pero los nutrientes son muy diferentes en eso hay que tener mucho cuidado".
Y si se trata de disfrutar de una película, ya sea en casa o en el cine, las palomitas son imprescindibles, claro, a menos que se atraviesen unas papitas.
"Al analizarlas", explica la nutrióloga, "no se encontró gran diferencia en cuanto a calorías y carbohidratos, pero sí en saciedad, porque ésta es mayor en tres tazas de palomitas, comparado con las 22 piezas o 25 gramos de la bolsita de frituras".
En cuanto a los postres, la comparación entre una nieve de agua y otra de crema es obvia en cuanto a número de calorías, porque la de leche tiene lo doble, sin embargo, se recomienda más esta última por ser más nutritiva al contener los tres grupos de alimentos. Lo mismo sucede con las paletas.
Si te vas de fiesta, estás en la playa o en un restaurante, lo de moda es beber una copa de vino tinto, pero a lo mejor se te antoja una piña colada con ron.
Ambas bebidas contienen alcohol, pero ni le pienses en cuestión de calorías, porque el vino tiene sólo 72, mientras que la bebida preparada sube hasta 302. Además, no tiene las cualidades cardiovasculares que le han otorgado al caldo de uvas.
¿Por qué da hambre?
Si hay más ingesta de azúcares da más hambre, explica la nutrióloga.
"Es como un círculo vicioso, en el que al comer una dona, cereales refinados o postres, los niveles de azúcares llegan más rápido a la sangre".
Y así como se elevan bruscamente, bajan, y entonces el cuerpo pide más, porque ya no hay combustible en la sangre para que el cerebro se alimente.
"Ya no es falta de fuerza de voluntad, es como una respuesta fisiológica a tu organismo que te pide más por haberle dado más azúcares. En cambio, cuando balanceas bien los grupos de nutrientes, que son proteínas, carbohidratos y grasas, aguantas mejor entre una comida y la siguiente y sin antojos en el ínter", agrega.
Por eso se recomienda elegir azúcares con índice glicémico bajo, que son los que llegan lentamente a la sangre y que, por lo general, tienen fibra o carbohidratos, como los frijoles, lentejas y frutas, y no tanto refinados, como cereales, o con mucho almidón, si se trata de papas.
Lo ideal es el colorido Para tener un ejemplo de una dieta balanceada en nutrientes se requiere de una variedad de colores en el plato.
"El morado, rojo, verde, amarillo y naranja de los vegetales y las frutas contienen antioxidantes que evitan el cáncer y las enfermedades degenerativas", agrega Ballesteros.
Se requiere, además, un estilo de vida saludable, desde cómo se maneja el estrés, hacer ejercicio, meditación y relajación.
Dice que los problemas diarios están muy ligados a la nutrición, porque ésta se basa en un aspecto biopsicoemocional.
"Al estar estresados se produce la hormona que se llama cortisol, que te hace desajustes, de tal forma que te vas más por la comida y lo dulce".
Muchos de sus pacientes, agrega, comen por ansiedad, que en la mayoría de los casos se genera por el estrés, aunque no tengan hambre.
Hamburguesa con queso: 518 calorías
VS.
Sandwich de pavo: 238 calorías
Copa de piña colada con ron: 302.4 calorías
VS.
Copa de vino: 72 calorías







