Nueva York — El Gobierno y la comunidad médica en Estados Unidos, en su intento por prevenir un nuevo brote de casos de gripe H1N1, comenzaron la semana pasada la campaña de vacunación masiva más ambiciosa en la historia de este país.
La meta es distribuir 250 millones de dosis para tratar de inocular a por lo menos la mitad de la población estadounidense antes de diciembre.
A pesar de que médicos, funcionarios gubernamentales y expertos insisten en que la dosis es efectiva y segura, muchos ciudadanos temen por los efectos adversos que pueda tener esta nueva vacuna que, en principio, está disponible sólo en forma de inhalador nasal.
Además, la forma tan rápida con que la inmunización fue fabricada por los laboratorios y la inmediatez con que fue autorizada por el Gobierno han creado mucho escepticismo, inquietud y dudas entre la población.
“Definitivamente no me la voy a poner. Primero, ¿hay garantía de que esa vacuna funcione? Número dos, ¿de dónde salió esa vacuna? ¿De dónde salió la fuente para esa vacuna?”, se preguntó con suspicacia la cubana Olga Merediz, residente en Nueva York.
“Personalmente me da miedo, porque han habido estudios de que la gente se enferma de una reacción alérgica a ciertas vacunas, y yo personalmente creo que el mismo cuerpo debe fortalecer su sistema inmunológico”, dijo a EL DIARIO/LA PRENSA la hispana.
“Otra cosa que no me gusta es que el Gobierno te diga que tienes que inyectarte una cosa en tu cuerpo. Lo siento, pero yo no”, agregó con énfasis.
El de Merediz no es un caso aislado. Una encuesta nacional divulgada recientemente por la Universidad de Harvard, indica que un 60% de los estadounidenses están indecisos de si se ponen o no la vacuna.
Por otra parte, muchos trabajadores de salud han manifestado su rechazo a la aplicación de la vacuna y alegan que obligarlos a ponérsela es una violación a su derecho personal a la libre elección. El estado de Nueva York, por ejemplo, aprobó recientemente una nueva ley que obliga a los trabajadores del sector sanitario a inocularse.
Para aplacar un poco la preocupación y la incertidumbre general, la Organización Mundial de la Salud y funcionarios del Departamento de Salud de EE.UU., y el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC en inglés), insisten en que la vacuna es segura y urgen a la población a que se la ponga lo más pronto posible.
“Las vacunas son efectivas y son la principal forma de prevención de la influenza. Tenemos un historial de seguridad muy importante y muy bueno en este tipo de vacunas que utilizamos cada año contra la influencia estacional. Este año se creó una receta diferentes contra esta nueva cepa del virus pero el perfil de seguridad se mantiene”, dijo el doctor Felipe Lobelo, funcionario del Servicio de Inteligencia Epidemiológica del CDC.
“Entendemos la preocupación. Y si por alguna razón hay efectos secundarios adversos, tenemos unos sistemas que nos van a permitir detectar eso de manera rápida y tomar las acciones que sean necesarias. Pero en estos momentos estamos recomendando la vacuna porque creemos que es efectiva y segura”, insistió Lobelo, quien es experto en la prevención de enfermedades crónicas.
La vacuna en ‘spray’ nasal se elaboró con el propio virus H1N1, vivo y debilitado, mientras que la inyectable se hizo con el virus muerto.
Grupos de más alto riesgo
El doctor Felipe Lobelo informó que en la campaña de vacunación se le está dando prioridad a los cinco grupos de alto riesgo que suman cerca de 160 millones de personas en EE.UU. Estos grupos están conformados por las mujeres embarazas; los trabajadores de salud; los niños menores de seis meses; personas menores de 24 años; las que están al cuidado de bebés y aquellos que presenten sistemas inmunológicos comprometidos y enfermedades crónicas como diabetes, asma, o problemas cardíacos y pulmonares.
“En particular nos preocupan las mujeres embarazadas porque hemos visto que tienen más susceptibilidad de contraer la infección y de presentar una enfermedad grave. Lamentablemente 28 mujeres embarazadas ya han muerto en EE.UU., por esta influenza H1N1”, añadió Lobelo.
Hispanos son vulnerables
Carmen Nazario, secretaria adjunta para niños y familias del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., dijo que los hispanos caen dentro de los grupos de riesgo porque son más propensos que otros a tener enfermedades crónicas como el asma, diabetes y obesidad.
Estudios recientes sobre los efectos del virus en los diversos grupos raciales, realizados en Chicago y Boston, mostraron que los hispanos y afroamericanos tienen cuatro veces más de probabilidades que los blancos de ir al hospital al contraer gripe porcina. Según los análisis, la diferencia no se debe a factores genéticos, sino a que las personas de estas razas son más propensas a sufrir de problemas de salud recurrentes que las vuelven más vulnerables a la gripe.
pedro.frisneda@eldiariony.com