NUEVA YORK
— Tuvieron que transcurrir cinco años para que Mike L. (*) tomara la determinación de buscar ayuda para poder salir de las garras de la adicción al sexo. Ahora, ya en recuperación hace un breve repaso del calvario que vivió y anima a otros afectados a enfrentar el problema antes de que sea demasiado tarde.P. ¿Es usted un adicto sexual en recuperación?
R. Sí, estoy en recuperación desde 1991. ‘Recuperación’ significa asistir a reuniones, leer la literatura de mi grupo que es SAA (Sexo Adictos Anónimos), y trabajar los doce pasos del grupo.
P. ¿Como surgió esta compulsión?
R. Surgió como una respuesta a otros problemas en mi vida. Supe que podía olvidarme de estos otros problemas y de otros fracasos en mi vida diaria por involucrarme en esta adicción. En mi caso, mi adicción tomó la forma de sexo anónimo o con personas que conocía por poco tiempo. Comenzó como algo que sólo hice de vez en cuando y, mientras pasaba el tiempo, llegó a ser una cosa diaria.
P ¿Cómo le cambio la vida esta adicción?
R. Perdí interés en las otras cosas de la vida; sólo me interesaba seguir mi adicción. Perdí mucho tiempo, particularmente de noche, en esto, y por lo tanto había muchos días que fui a mi trabajo sin dormir lo suficiente. También mi sentido de auto-estima seguía bajándose, excepto cuando pasaba tiempo siguiendo la adicción, y durante estos momentos me sentí poderoso. Perdí mis amigos también porque no me interesaba pasar tiempo con ellos cuando podía gastar aquel tiempo persiguiendo la adicción.
P. ¿Cuándo se dio cuenta?
R. Me di cuenta cuando llegó el día que la Policía me agarró y casi me llevó a la cárcel. No sé por qué se decidieron de no hacerlo, pero en este momento me di cuenta de que necesitaba hacer unos cambios en mi vida. Desgraciadamente, traté otras maneras de seguir la adicción, ninguna de las cuales funcionaban para mí. Pasarían como cinco años más antes de que me decidiera de entrar en recuperación.
¿Buscó ayuda?
Sí, por medio del programa de SAA. Llamé el número local un día y dejé un mensaje. La persona que me devolvió mi llamada me preguntó si era un adicto sexual y le dije que no sabía. Me recomendó leer un libro en particular (Out of the Shadows de Patrick Carnes, no sé si se ha traducido al castellano). Leí el libro y, porque no vi nada que correspondiera a mi situación, decidí que no era un adicto sexual y seguí haciendo las mismas cosas como antes. Después de ser rechazado por una persona con que quería trabar una relación personal basada en mi repertorio sexual, me sentí tan malo que comencé a asistir a las reuniones de SAA.
¿Qué recomendaría a otros afectados que aún no recurren a nadie y sufren en silencio?
Esta adicción es una adicción de sufrimiento y aislación. Es muy fácil seguir sufriendo así, pero no es necesario. Recibo e-mails cada semana de personas de habla española que ya están hartos de sufrir y que quieren ayudarse. Hay reuniones online y también telefónicas a las cuales pueden asistir, y también hay literatura que se puede leer.
(*Su nombre completo no lo podemos divulgar a pedido del entrevistado)
Carmen.villavicencio@eldiariony.com






