Tenga cuidado la próxima vez que elija sus cortinas de plástico para la bañera. Ese olorcito que despiden luego de sacarlas de la bolsa es, literalmente, veneno para su salud.
"Ese olor es una composición química que tiene impacto directo en la salud de quien la respira", explica Luis Cabrales, vocero de la Coalición Pro Aire Limpio, una organización no lucrativa en Los Ángeles, que se encarga de hacer investigaciones sobre productos que causen daño a la salud pública y ambiental.
Cabrales dice que las consecuencia a largo plazo, al respirar ese olor, son cáncer y posibles defectos de nacimiento, entre otras enfermedades.
Un estudio realizado por el Centro para la Salud, Ambiente y Justicia (CHEJ), divulgado por la coalición, reveló que existen más 108 químicos tóxicos —clasificados como componentes volátiles orgánicos (VOC)—, que despide al aire una cortina de plástico nueva hecha de PVC.
La investigación señala que el olor es tan fuerte que los componentes químicos comienzan a disminuir hasta después de 28 días, y que los tóxicos de las cortinas fabricadas con PVC podrían ocasionar también irritación respiratoria, daño al sistema nervioso central, hígado, riñón, puede ocasionar dolores de cabeza, náuseas y pérdida de coordinación.
"La buena noticia es que las familias tienen la opción de tomar medidas simples para proteger su salud, evitando el uso de cortinas que contengan PVC", señala Michael Schade, coautor del informe y coordinador de la campaña contra el uso de PVC de la CHEJ.
Patricia López, residente de Whittier, dice que siempre le pareció muy fuerte el olor a nuevo de las cortinas de baño pero jamás pensó que le podría llegar a ocasionar un daño.
"Yo las cambio con regularidad. Como son de bajo costo, prefiero cambiarlas después de cierto tiempo", asegura.
López comenta que el olor es muy fuerte y que, incluso, invade la fragancia de los aromatizantes.
"Nunca me fijo de qué están hechas. Pienso que si las venden es porque no hay peligro", expresa.
Existen leyes para controlar el uso de PVC en la fabricación de productos; sin embargo a pesar de esas restricciones, los expertos de CHEJ aseguran que los fabricantes no las están tomando en cuenta.
Cabrales argumenta que CHEJ recomendó a varias compañías que venden este tipo de cortinas que se abstengan de hacerlo.
"Algunas dijeron que lo harán, el problema ahora es saber qué van hacer con ese producto. ¿Lo destruirán o irán a parar a las tiendas de precios bajos y ofertas?", se pregunta.
Señala que compañías como Ikea, por ejemplo, desde hace 11 años tomó muy en serio la advertencia que se hizo en aquella ocasión y no vende cortinas con productos PVC.
Cabrales dice que no sólo las cortinas de baño de plástico tienen este problema. Otros productos, incluyendo los de bebé.
"Queremos advertirle a la gente para que tenga más cuidado al momento de hacer sus compras e investigue un poco más al momento de adquirir sus productos", señala, quien también es promotor de la campaña para evitar la contaminación y envenenamiento provocado por los productos de limpieza.
El vocero de la coalición recomienda leer las etiquetas de advertencia, aunque algunos productos no dicen exactamente que contienen PVC.
"Los que en realidad no lo tienen dicen "PVC Free", asegura.








