Rodolfo usa la máquina de pesas para afirmar los músculos traseros de sus piernas y cada vez que termina una secuencia de 12, tal como le indicó su profesora de gimnasia, su cara se llena de alegría.
"A mí me gusta esta máquina porque es muy bonita", dice el joven de 16 años durante la clase de ejercicio que desde el pasado 7 de mayo comenzó a impartirse en el nuevo gimnasio de la secundaria Widney de Los Ángeles, perteneciente al Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD).
A Clarisa Zamora, de 18 años de edad, no le gustan las pesas, ella prefiere mover las piernas en las bicicletas estáticas porque "cuando pedaleo y pedaleo siento como si fuera a volar".
Al ritmo de la música, Enrique, de 12 años, salta como un resorte sentado sobre un balón de ejercicio. Ríe sin parar y cuenta los golpes que da el balón sobre piso.
Una docena más de niños, entre los 12 y los 18 años, utiliza el resto de las máquinas. Todos lucen contentos, incluyendo aquellos que se movilizan en sillas de ruedas.
"Esto es tan sólo el comienzo", dice a HolaLA! Jessie Thompson, directora de la mencionada secundaria. "Muy pronto los padres también van a poder utilizar el gimnasio, porque lo que queremos es que los niños, los padres y nuestro personal hagan ejercicio para que estén más saludables".
Los ojos de Kelli Kruis, especialista en educación física adaptada y encargada del gimnasio, brillan de emoción al ver cómo los menores demuestran su independencia al usar cada máquina.
"Este es un sueño hecho realidad", dice la instructora de educación física adaptada. "Desde hace rato que deseábamos tener un gimnasio en esta escuela, porque el ejercicio es fundamental para los niños especiales, ya que ellos tienden a sufrir de sobrepeso, particularmente los autistas".
El gimnasio de la escuela Widney se montó con 20 máquinas de ejercicio aeróbico donadas por el programa Cuerpo Sano, Mente Sana, que la Fundación Cynthia & William Simon Jr. estableció en 1999.
Para el diseño del gimnasio se usaron dos salones de clase y se tomó en cuenta las necesidades y tipo de discapacidad de los menores que lo usan a diario. Por ello, entre máquina y máquina se dejó un amplio espacio para el paso de sillas de rueda y los cuidadores que asisten a cada niño autista o no vidente, como lo son Rodolfo, Clarisa y Enrique.
"El espacio y la seguridad son importantes en nuestro gimnasio, ya que el 60% de los estudiantes de esta escuela usa sillas de rueda y la mayoría tiene alguna discapacidad mental", explica Kruis.
Ramona Zamora, mamá de Clarisa, dice sentirse contenta con el establecimiento de un gimnasio dentro de la escuela de su hija. "Clarisa es una niña feliz", comenta la residente de Maywood. "Desde que está haciendo ejercicio todos los días, llega mucho más contenta a casa".
Kruis indica que entre los objetivos del nuevo gimnasio están facilitar a los estudiantes de la escuela Widney un momento de esparcimiento y sociabilidad en un ambiente fuera del salón de clase y ofrecerles los beneficios del ejercicio a niños discapacitados: un incremento en la autoestima, la seguridad en sí mismos e independencia para hacer las cosas por sí solos.
Campamento de veranoDesde hace varios años, Junior Blind of America (JBA) ofrece un campamento deportivo en verano a niños no videntes y con otros tipos de discapacidad.
Frank Cárdenas, director del programa de servicios recreativos y del campamento de verano de JBA, explica que durante junio, julio y agosto se ofrecen campamentos de uno, tres, cuatro, seis y siete días para niños de todas las edades y sus familias.
Los campamentos se realizan en el Bloomfield Camp, en las montañas de Malibu, California.
"Ofrecemos todo tipo de ejercicio", informa Cárdenas. "Hacemos montañismo, equitación, baloncesto, natación, tiro al blanco y otras actividades físicas que los obligan a moverse y a hacer uso de los sentidos que tienen buenos".
El programa cuenta con consejeros que motivan a los menores a sentirse seguros y confiados al realizar cada actividad deportiva por sí mismo.
Camille Wheatley, portavoz de JBA, informa que las inscripciones para el campamento estarán abiertas hasta finales de junio del presente año.
Las familias sólo tienen que pagar 25 dólares de inscripción. Los costos de alojamiento, alimentación y equipo usado en cada deporte se cubren con donaciones.
Para más información sobre el campamento de verano de Junior Blind of America (JBA), llame al (323) 295-6392 o visite la página de internet www.juniorblind.org.







