La risa es gratis y una de las mejores medicinas que tiene el ser humano para la buena salud. Esto está respaldado por estudios médicos, psicológicos y psiquiátricos.
El neurólogo estadounidense William Fry explica en uno de sus estudios: "La risa es un verdadero desintoxicante moral capaz de curar o por lo menos atenuar la mayoría de nuestros males. Además, no hay ningún peligro si se supera la dosis".
La teoría no es nueva. Era bien sabida por las civilizaciones antiguas. Prueba de ello son los comediantes y bufones que hacían reír a los reyes y a los habitantes de los pueblos.
Ante las evidencias, la medicina moderna está incluyendo a la risa en sus terapias para tratar ciertas enfermedades corporales y mentales.
"En el área de la salud mental, la terapia de la risa se usa para tratar a pacientes que padecen depresión o que ven la vida con una visión muy negativa", asegura el doctor Sergio Aguilar-Gaxiola, profesor de la Universidad de California en Davis y miembro del Instituto Nacional de Salud Mental.
Esta terapia también se usa en los hospitales infantiles. El doctor Patch Adams (de quien se hizo una película con su nombre interpretada por el actor Robin Williams) fue quien trajo al escenario hospitalario el humor que ayuda a curar las enfermedades. Por ello, la actuación de payasos en los centros médicos infantiles.
A carcajadasEl poder de la risa dio también cimiento al yoga de la risa, que fue creado por el doctor hindú Madan Kataria en 1995 y hoy cuenta con escuelas y centros fuera de India.
Según Barbara Fisher, instructora certificada de yoga de la risa, este tipo de actividad está creciendo con rapidez en Estados Unidos. En Los Ángeles ya hay grupos de gente que practica este tipo de yoga.
"La risa es un don que se nos ha dado para sentirnos mejor", dice Fisher. "Pero los adultos nos olvidamos de reír, sobre todo a carcajadas, como lo hacen los niños".
Fisher dirige esta clase ofrecida por la división de promoción de la salud MFit del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan.
Beneficios de la risaEl doctor José Elizondo, quien desde 1996 ofrece conferencias sobre la risa y estableció en 2002 el primer club de risa en la ciudad de Monterrey, México, explica que al reír se tienen los siguientes beneficios para la salud:
Disminuye el cortisol (hormona del estrés).
Provoca relajación muscular y, por lo tanto, reduce la tensión.
Estimula el sistema inmunológico.
Aumenta el flujo sanguíneo, debido a que al momento de reír las arterias se dilatan.
Activa el sistema circulatorio. Fry demostró que con un minuto de risa se alcanza la misma frecuencia cardiaca que con 10 minutos en una máquina de remo.
Mejora el proceso digestivo, porque aumenta los movimientos del intestino. Esto ayuda a mejorar la digestión y absorber los nutrientes. Además, el movimiento de los músculos abdominales y el diafragma provee un masaje a los órganos internos.
Incrementa la calidad de la leche materna. Esto se debe a que al reír se elevan los niveles de melatonina (hormona relacionada con la relajación) en la leche de la mamá.
Tiene un efecto broncodilatador. Al reír los bronquios se estimulan y expulsan las secreciones pulmonares y se aumenta la oxigenación del cerebro y resto del organismo.
Aumenta la tolerancia al dolor, ya sea por distracción mental o el incremento (todavía en estudio) de la endorfina.
Estimula el sistema muscular de cara, tórax y abdomen.
Risa vs. negatividadTal vez por la carencia de la risa es que muchas personas amargadas o negativas tienen a padecer enfermedades psicosomáticas. Elizondo asegura que ellas podrían mejorar su estado de salud si se proponen reemplazar la amargura y negatividad por la risa.
Obviamente, esto no se logrará de la noche a la mañana. Para ello, el profesional de la salud dice que hay que poner en práctica los siguientes puntos:
Comprender la relación existente entre pensamiento y emoción. Según los pensamientos que tengamos será el tipo de emoción que generamos. Si los pensamientos son negativos (catastróficos o angustiantes), las emociones serán negativas (ira, miedo, angustia, celos, etc.). Mientras que si los pensamientos son positivos, los efectos sobre nuestra mente y cuerpo serán emociones saludables (alegría, paz, gratitud, etc.).
Reconocer y aceptar que como seres humanos somos imperfectos y por lo tanto estamos expuestos a cometer errores. Cometer un error es simplemente una oportunidad de aprendizaje y de ninguna manera significa que seamos tontos, incapaces o indignos de confianza.
Aprender a diferenciar entre la aceptación y la resignación. Cuando una persona se resigna ante las circunstancias, significa que se "paraliza" ante la adversidad y, por ende, se le dificulta encontrar alternativas de solución; en cambio, cuando acepta la situación, aun cuando no le agrada, tiene la capacidad de seguir adelante y encontrar opciones positivas para solucionar el problema.







